Caducidad de las fronteras políticas

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General de Ejército (R) Luis Bareiro Spaini (*)
General de Ejército (R) Luis Bareiro Spaini (*)

Parte VIII

En convergencia con la estricta y fiel observancia de sus principios geopolíticos, el Brasil, a través de su historia, ha llevado a efecto, o por lo menos previsto en sus planes, un sinnúmero de intervenciones armadas en una amplia gama de situaciones presentadas en su relacionamiento con los países limítrofes. Los siguientes ejemplos históricos permiten ilustrar lo afirmado:

-Estas autorizadas palabras de Therezinha de Castro, reconocida geopolítica brasileña, confirman lo sostenido: “Las intervenciones de Brasil en el Plata tuvieron sus razones geopolíticas; por conquista, pasábamos a poseer las nacientes de los tres ríos que conforman la Cuenca del Plata, interesándonos por lo tanto, de mantener su libre navegación. En el pasado, la vinculación con nuestra provincia de Mato Grosso requería el pasaje por ríos de esa Cuenca. Combatimos a Rosas y a Solano López cuando, soñando formar una sola unidad política en la región del Plata, amenazaron la libre navegación en esos ríos. Interferimos en el Uruguay contra Oribe por participar del sueño de Rosas; y contra Aguirre, cuando, gobernando el Uruguay por el Partido Blanco, motivó la rebelión de los Colorados de Venancio Flores”. (Therezinha de Castro. “Brasil y la Cuenca del Plata”, en Los países del Atlántico Sur: Geopolítica de la Cuenca del Plata. Pág 137).

-En octubre de 1850, tropas brasileñas avanzan en territorio en litigio con el Paraguay, fundando el Fortín Pan de Azúcar o Fecho dos Morros, estratégica posición que domina el Alto Paraguay.

-En febrero de 1855 una poderosa escuadra brasileña, con 36 navíos y más de 2.000 soldados brasileños, aparece en aguas paraguayas, al mando del almirante Pedro Ferreira de Oliveira, para invadir el Paraguay. “La expedición naval del Imperio del Brasil a Asunción (1854-55) se inicia contextualizando el proceso de expansionismo imperial brasileño en el Río de la Plata, desde 1810 hasta 1854, en el cual se evidencian los precisos objetivos que se planteaba el Gobierno imperial en la región”. (Herib Caballero Campos: “La Primera Guerra del Paraguay: La expedición del Brasil de 1854”/ Diario “Última Hora”- Asunción/Paraguay-31/mayo/2013).

-En 1865 se inicia la Guerra de la Triple Alianza contra el Paraguay (1865-1870), con trágicos resultados para el Paraguay.

Más recientemente, en la cuestión de los Saltos del Guairá, se produce la ocupación militar por parte del Brasil de la zona aún no demarcada. (Enzo Debernardi: Apuntes para la historia política de Itaipú).

-En el mes de junio de 1965, un destacamento militar brasileño ocupa el trecho de 20 kilómetros de la línea de límites no caracterizada aún, entre el hito 341/IV y el Salto del Guairá.

-El tratamiento dispensado por el gobierno de Brasil en esta cuestión planteada constituyó la antítesis de la tradicional cortesía y buenas maneras establecidas por la diplomacia y que rigen las relaciones entre países. En tal sentido, los siguientes hechos corroboran lo afirmado:

-El 25 de setiembre de 1965 el Paraguay solicita al Brasil el traslado de dicho destacamento por considerarse que “no presta servicio alguno a las cordiales y buenas relaciones entre los dos países”.

-La mencionada nota paraguaya no mereció contestación alguna y los efectivos militares brasileños iniciaron construcciones permanentes en la zona.

-El 21 de octubre de 1965 es apresada en el lugar por fuerzas militares brasileñas, la Comisión Paraguaya integrada por el subsecretario de Estado de Relaciones Exteriores Dr. Pedro Godinot de Vilaire, el asesor jurídico de la Cancillería Nacional Dr. Carlos Saldívar, el delegado demarcador de Límites mayor de Ingeniería Emilio Meza Guerrero y el director del Ceremonial del Estado Dr. Conrado Pappalardo Zaldívar. (Enzo Debernardi: Apuntes para la historia política de Itaipú).

-El 22 de octubre el Paraguay presenta la más formal protesta por los hechos.

-El 14 de diciembre de 1965 el Paraguay presenta una nota que, entre otras cosas, aclara, que “lo que separa a ambos países no es problema de la demarcación, que puede tener solución jurídica, sino la presencia de fuerzas militares que irrita y que no contribuye en nada a la solución del diferendo”.

-El 9 de febrero de 1966 la Cancillería Paraguaya formuló otra enérgica protesta por un nuevo incidente por parte de militares brasileños, a raíz de la construcción de un nuevo camino en la zona en litigio y la ejecución de obras permanentes, calificando esos hechos como “una incomprensible e inadmisible conducta por parte del Gobierno del Brasil”.

-El 27 de marzo de 1966, a su vuelta de los EE.UU., el ministro de Justicia y Trabajo del Paraguay, Dr. Sabino Montanaro, se refirió a las conversaciones mantenidas en el Departamento de Estado, señalando la inquietud de los Estados Unidos de América sobre el problema fronterizo paraguayo-brasileño, indicando que “se alega la situación imperante en el Brasil, de extrema presión militar, en el sentido de que las determinaciones de Itamaraty frente a los planteamientos que hacían los militares, constituían una situación muy irregular para las relaciones cordiales entre el Paraguay y el Brasil”.

-La prepotencia y arrogancia imperial del gobierno brasileño de esa época se ven reflejadas en las declaraciones por nota del ministro Juracy Magalhaes, canciller del Brasil, que, en referencia al diferendo con el Paraguay, decía entre otras cosas: “(…) un tratado solamente podría ser alterado por otro tratado o por una guerra en la cual fuésemos derrotados”. Resultaba insólito este hecho, quizás único en la historia de las relaciones internacionales, que un diplomático mencionara la palabra “guerra” en una “nota diplomática” dirigida al gobierno de un país vecino.

-Otro ejemplo histórico, que confirma la actitud hostil del Brasil, favorable al empleo de su fuerza militar en los casos de litigios internacionales con países vecinos, se verifica en las palabras del entonces canciller Mario Gibson Barboza, en referencia también a la cuestión de los Saltos del Guairá, y que registra en sus Memorias: “Percibí, luego que pasé a ocuparme del problema, que la mayoría de nuestro Ejército estaba alineada en una posición de fuerza: resistir, costase lo que costase, si fuera necesario por las armas, contra la pretensión paraguaya de sustraer un pedazo del sagrado territorio nacional”.

-No se puede dejar de mencionar el “Plan Treinta Horas”, elaborado por el Estado Mayor brasileño para la intervención militar en el Uruguay, en 1968, debido a la actuación del Movimiento Tupamaro, durante el gobierno de Jorge Pacheco Areco. “Treinta Horas” correspondía al “plazo para que las fuerzas brasileñas ocuparan íntegramente el Uruguay y aplastaran la rebelión izquierdista”. Todo ello, en función al nuevo postulado de las “fronteras ideológicas”, proclamado por el presidente del Brasil, mariscal Humberto de Alençar Castelo Branco, como consecuencia de la intervención militar norteamericana en República Dominicana, en la que también participaron tropas del ejército brasileño, conformando lo que posteriormente se denominó la Fuerza Interamericana de Paz, al mando de un militar brasileño, el general Panasco Alvim. Por este postulado se impone "la caducidad de las viejas fronteras políticas y la necesidad de reemplazarlas por un criterio más elástico y flexible de las mismas. De manera que si Santa Cruz de la Sierra es arrastrada por la subversión, o Paraguay, o Uruguay, o incluso el nordeste argentino siguen por ese camino, las fuerzas armadas brasileñas adquieren el derecho de atravesar las anticuadas fronteras geográficas para defender las “ideológicas”. (Miguel Ángel Scenna: “Argentina – Brasil. Cuatro siglos de rivalidad”. Ediciones La Bastilla. Buenos Aires. 1975).

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(*) Exministro de Defensa