El organismo de Naciones Unidas indicó además que la tasa de desocupación femenina fue del 12% el año pasado, cuando “se registró una contundente salida de mujeres de la fuerza laboral, quienes, por tener que atender las demandas de cuidados en sus hogares, no retomaron la búsqueda de empleo”. La tasa de participación laboral se define como porcentaje de la población en edad de trabajar (tanto ocupados como desocupados), mientras que la tasa de ocupación se calcula como el cociente entre los ocupados y la población en edad de trabajar. “Debemos avanzar hacia una sociedad del cuidado. La pandemia nos ha mostrado que los que sepan cuidar y cuidarse van a tener mayores oportunidades de sobrevivencia en el corto y largo plazo”, apuntó en rueda de prensa la secretaria ejecutiva de Cepal, Alicia Bárcena, tras presentar el informe de forma telemática.
La pandemia, que está viviendo una segunda ola en varios países y ya suma casi 20 millones de infectados y con más de 600.000 muertos en la región, ha provocado la mayor crisis económica en los últimos 120 años en Latinoamérica, con una contracción en 2020 del 7,7%, según Cepal.
La región, con 626 millones de personas y considerada la más desigual del mundo, enfrenta la pandemia en un momento de debilidad de su economía, con un crecimiento que apenas alcanzó una tasa del 0,1% en 2019. Antes del covid-19, Cepal preveía que Latinoamérica crecería un máximo de 1,3% en 2020.
Empleadas en sectores con mayor riesgo
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Según el documento, un 56,9% de las mujeres en Latinoamérica y un 54,3% en el Caribe se encuentran ocupadas en sectores en los que se prevé un mayor efecto negativo en términos del empleo y los ingresos por causa de la pandemia. “El trabajo doméstico remunerado, que se caracteriza por una alta precarización y por la imposibilidad de ser realizado de forma remota, ha sido uno de los sectores más golpeados por la crisis del covid-19 en la región”, agregó Bárcena.
En 2019, previo a la pandemia, el 11,1% de las mujeres ocupadas se dedicaban al trabajo doméstico remunerado, pero tras la crisis los niveles de ocupación en el sector cayeron 24,7% en Brasil; 46,3% en Chile; 44,4% en Colombia; 45,5% en Costa Rica; 33,2 % en México; y 15,5% en Paraguay. La región, afirmó la jefa de Cepal, “debe invertir en la economía del cuidado y reconocerla como un sector dinamizador de la recuperación, con efectos multiplicadores en el bienestar, la redistribución de tiempo e ingresos, la participación laboral, el crecimiento y la recaudación tributaria.
Turismo, altamente feminizado
Otro de los sectores fuertemente afectados por el cierre de fronteras y las restricciones a la movilidad es el turismo, que en la región está altamente feminizado, con 61,5% de los puestos de trabajo ocupados por mujeres, de acuerdo al informe. Para Bárcena, es “urgente” reforzar las políticas de empleo y asegurar a las mujeres participación en los sectores dinamizadores de la economía” en condiciones de trabajo decente”. Además, concluyó, “resulta fundamental avanzar en un nuevo pacto fiscal que promueva la igualdad de género y que evite la profundización de niveles de pobreza de las mujeres, la sobrecarga de trabajo no remunerado y la reducción del financiamiento de políticas de igualdad”.
Por otro lado, un despacho de Efe originado en Lima, Perú, resalta que el trabajo infantil amenaza con extenderse por América Latina, también por la pandemia. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) instó a participar del Año Internacional de Erradicación del Trabajo Infantil.
Caída
La pandemia generó un retroceso en niveles de empleo de las mujeres en A. Latina, donde la tasa cayó 6% en 2020 hasta 46%, frente al 69% de la masculina.
Crisis
La pandemia, con más de 600 mil muertos en la región y casi 20 millones de infectados, provocó la mayor crisis económica en últimos 120 años en A. Latina.
