Pero sin lugar a dudas el principal elemento que le permite sembrar y cosechar es su tractor que logró adquirir diez años atrás y que le permite conectar equipos de labranzas, cosechas y aperos en general que cumplen razonablemente la función de las sembradoras y otras maquinarias modernas.
Pepe viene arrastrando créditos de mediano y largo plazo por lo cual no está en sus prioridades adquirir maquinarias nuevas y siempre prioriza fertilizantes e insumos para los cuidados culturales antes que equipos nuevos.
Un día, luego de una larga jornada de campo, el poderoso tractor de gran potencia, de 6cc y 210 Hp se recalentó y generó una combustión espontánea, lo que provocó un incendio en el motor extendiéndose rápidamente a las mangueras de goma y gran parte de su hidráulica. El operario, asustado, se arroja de la cabina corriendo en busca de ayuda para sofocarlo. Lo bueno es que el operador no sufrió daño alguno, lo malo es que el tractor no estaba asegurado, y lo peor, que aún había mucho campo por cosechar. Eso implicaba para Pepe alquilar cosechadoras para completar la colecta y además asumir los costos de la reparación del tractor, lo que a primera vista parecía que el daño era enorme.
Para Pepe esa “zafra” fue terrible. Logró cosechar con rendimientos inferiores pero toda su ganancia y la de la siguiente zafra ya estaban comprometidas para la entidad financiera que le prestó los fondos para reparar el tractor y el costo de las cosechadoras alquiladas, entre otras contingencias que tuvo que asumir.
En el imaginario escenario que tuviéramos que asesorar a Pepe le diríamos primeramente que una vez reparado completamente el tractor, lo asegure inmediatamente contra daños, incendio, robo y responsabilidad civil. La prima del seguro puede “diferir” o financiar en dos zafras, lo que le permitirá no afectar sus costos en una sola. La póliza puede “endosar” a favor de la entidad financiera con lo que podría reducir –en cierta medida– la tasa de interés por la “plus garantía” que tendrían la entidad en el préstamo utilizado en la reparación anterior. Además de todo esto, le diríamos a Pepe que sea estricto en los mantenimientos, limpieza profunda luego de cada jornada de trabajo, refugio seguro durante su no utilización y disminución de su uso continuo, evitando así su recalentamiento extremo.
Pero hay algo sumamente importante que complementan todas esas medidas de prevención y que es la capacitación a sus operarios en cuanto a cómo actuar ante el menor indicio de combustión, cuya acción o reacción rápida evitaría que la pequeña ignición se convierta en fuego, esto a través del uso experto de los extintores portátiles debidamente formulados para ello.
Han pasado tres años desde aquel incendio y Pepe ha logrado recuperarse, pagar sus créditos, mantener su rendimiento esperado y ya no ha tenido inconveniente con su tractor. Se presentaron pequeños percances que su operario logró evitar y los daños fueron mínimos y absorbidos por la aseguradora. Su tractor sigue siendo su buque insignia y el seguro ha pasado a ser para Pepe un elemento de primera necesidad aunque no tenga que necesitarlo.
El seguro no es una prioridad, pero las probabilidades de ocurrencia de determinados eventos pueden ser muy altas, por ello debemos calcular en base a mi posibilidad financiera, ceder aquellos riesgos al asegurador sobre todo cuando la incidencia económica en caso de producirse el evento podría afectar mi patrimonio y quizás hasta mi supervivencia.
(*) Abogado