En efecto, cuando parecía que todo se había hecho en materia de legislaciones en nuestro país, en estos días conocimos una más que requiere de suma atención. Lo que se aprobó es de hecho inconstitucional de acuerdo a lo establecido en el artículo 107 de la ley fundamental.
El mencionado artículo dice taxativamente, en la parte que ahora nos interesa, que se garantiza la competencia en el mercado y que no serán permitidas la creación de monopolios y el alza o la baja artificiales de precios que traben la libre concurrencia.
Para abonar lo dicho también se encuentra el artículo 46 de la Constitución Nacional acerca de la igualdad de la personas, que establece a los habitantes la igualdad en dignidad y derechos, que no se admiten discriminaciones y, para más, que el Estado removerá los obstáculos e impedirá los factores que las mantengan o propicien.
Pues precisamente el Congreso hizo lo contrario. En vez de remover obstáculos, creó y fortificó barreras de desigualdad. La introducción a la presente nota viene a colación por la sanción en el Congreso del proyecto de ley “De fomento y protección a los pequeños y medianos productores de yerba mate”.
Actividad expuesta al mercado
Por cierto, el cultivo de la yerba mate genera ingresos a sus productores, actividad que como cualquier otra que realizan los habitantes de este país en el campo o la ciudad, se halla expuesta a contingencias propias del mercado, como por ejemplo una merma en la demanda, o por la naturaleza, como lo sería una sequía.
No obstante, lo que no se puede hacer –porque la misma ley fundamental lo prohíbe– es crear una situación de privilegio para un sector como el yerbatero puesto que otros deberán pagar ese privilegio. Ocurre que otros sectores –como los relacionados al azúcar, la lechuga, la cebolla etcétera– bien podrían exigir se les otorgue los mismos beneficios de la ley ahora aprobada.
No obstante, la ocasión hace necesario expresar algunas cuestiones que van más allá de lo estrictamente jurídico constitucional que, como hemos visto, se encuentra fuera de toda duda razonable: es una ley violatoria de la letra y el espíritu de nuestra Constitución.
Estamos ante un hecho concreto que tiene la certeza de la interpretación estrictamente gramatical sin necesidad alguna de apelar a otras reglas de la hermenéutica.
En consecuencia, seguidamente abordaré el tema de fondo que hace a esta ley recientemente aprobada en el Congreso, que sin duda alguna deberá ser vetada por el Ejecutivo y sin más trámite que el de preservar al menos un poco del orden económico establecido en nuestra ley fundamental de acuerdo a los artículos 107 y 46, antes expresados.
El precio de la yerba sube y baja de precio
Y es como cualquier otro bien, sube y baja de precio. No es diferente a lo que ocurre con una mesa, una hortaliza, una fruta, un vehículo o una casa, etcétera. Todo bien o servicio expuesto a las necesidades y deseos de la gente se encuentra en permanente movilidad en cuanto a precios se refiere.
Si el precio está bajo, pues más gente lo demandará más y, si el precio sube entonces menos personas comprarán dicho producto o servicio. Lo antedicho no es más que una forma sencilla de entender lo que se llama la ley de la demanda expresada en su respectiva curva.
Igualmente, si el precio de un bien o servicio aumenta, los productores se mostrarán dispuestos a producir más y vender, es decir, la ley de la oferta explica esta situación que es absolutamente de orden natural puesto que funciona como de sentido común. No hay necesidad incluso de haber culminado la escuela para entender esta relación pacífica, armoniosa y productiva que solo el mercado libre es capaz de lograr.
El aumento y disminución de los precios es parte de la economía de mercado, al menos si en verdad es libre. Ahora bien, los precios son vulnerados debido al intervencionismo estatal. Los precios de los productos suben más de lo que el propio mercado libre sin interferencias puede generar a causa de la dañina intervención gubernamental en temas que a veces la gente no toma en cuenta pero que el Estado es culpable por acción y omisión: el costo del combustible, la mano de obra y la inseguridad.
Aparecen los lobistas
Los lobistas, los que hacen lobby como una actividad concreta para el logro de coerción estatal, son los responsables de que ciertos sectores de la economía o de la sociedad gocen de privilegios vergonzantes.
Los lobistas llegan hasta el político de turno pidiéndoles beneficios especiales, desde luego, solo para ellos, sin que los demás accedan.
El resultado es una estocada al mercado, a la cooperación social que se da entre oferentes y demandantes, compradores y vendedores. El lobista junto con el político y burócrata de turno elevan los costos de transacción, lo que no puede más que tener como efectos el desaprovechamiento de los recursos económicos y humanos.
En la cadena que va desde el productor al comerciante el aumento de los costos inciden sobre los precios al consumidor. Si un comerciante aumenta en 10% sus precios y otro lo hace en 5% será desplazado del mercado, pues las señales de los precios provocarán una disminución en la cantidad de sus clientes. Los que elevan sus precios pueden hacerlo, pero tienen algo que les dirá que al final de cuentas dependen de sus consumidores.
Es la competencia. En un mercado libre no existe posibilidad alguna que los inescrupulosos puedan perjudicar a los demás, pues la competencia más tarde o más temprano premiará al que mejor sirve a la gente.
Es de esperarse, finalmente, que el Presidente de la República haga uso de su poder de veto para así dejar bien en claro la primacía del orden económico constitucional.
Movilidad
Todo bien o servicio expuesto a las necesidades y deseos de la gente se encuentra en permanente movilidad en cuanto a precios se refiere.
Estocada
El resultado es una estocada al mercado, a la cooperación social que se da entre oferentes y demandantes, compradores y vendedores.
(*) Catedrático de materias jurídicas y económicas. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.