El crecimiento económico es una mezcla de libertad y seguridad, un binomio extraordinario porque promueven la cooperación social y el intercambio de ideas, capitales e iniciativas que luego derrotan la pobreza. No existe mejor antídoto para la miseria, el desempleo, la marginalidad que hacer crecer la economía sobre los fundamentos de la libertad.
Pero en nuestro país, el crecimiento esperado en el presente año del 5% es todavía insuficiente. No será el resultado de haber modificado la matriz de una economía, que bien podría crecer a más del 7% si se realizaran algunas pocas reformas, aquí y ahora.
Entre esas reformas que finalmente son diez, solo bastaría iniciar con cuatro para dar un impacto positivo sobre la producción y la productividad, los salarios y los ingresos empresariales, y si se quiere (porque es lo que a los técnicos estatistas les gusta demasiado), incrementar la recaudación tributaria.
La desmonopolización del sector eléctrico con referencia a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE); de la previsional relacionado al Instituto de Previsión Social (IPS); la desregulación del mercado laboral y, por último, la eliminación del Impuesto a la Renta Personal (IRP) con un Impuesto Valor Agregado al 5%.
Estas reformas serán suficientes al inicio para formar más ahorro e inversión y con ellos crear más empleos. Sin embargo, ninguno de los citados cambios se hallan en la agenda del gobierno y menos del Congreso. Y no lo están porque todos se encuentran preocupados más bien en ocupar cargos para hacerse ver o como oficialistas u opositores, cuando ninguna de esas tareas las llevan a cabo.
En efecto, el hecho de estar en el gobierno debería ser una oportunidad y el de ser opositores también. Pero no para mantener el reinante “statu quo” siguiendo la inercia en la que estamos sino para avanzar sin pérdida de tiempo para que el año 2024 y siguientes se conviertan en un puntal de oportunidades laborales y de inversión en general.
El problema está en que todos ven al Estado con problema de caja, como si fuera esto el gran problema y que no lo es. Se puede solucionar esto. La caja está en rojo dado el déficit, pero precisamente para evitar que siga creciendo, pues hay que hacer algunos cambios en la relación Estado ciudadano, esto es, elevar el horizonte de libertad en el sector privado para que el dinero que antes se dirigía al Estado se quede con la gente para que esta decida qué y cómo sobre lo que le corresponde por un simple concepto de propiedad privada.
Fue un muy buen inicio
La ley de responsabilidad fiscal fue en su momento un muy buen inicio. ¡Excelente ley! Si se analiza el déficit consolidado por la Ley de Responsabilidad Fiscal del año 2013, que establece el tope del 1,5% con relación al Producto Interno Bruto (PIB) se podría llegar a la conclusión de que el Estado paraguayo hizo un avance importante en este sentido.
Esta ley es como una camisa de fuerza para los políticos en general que responden a sus electorados consiguiendo el aumento del gasto improductivo y sin contrapartida de ingresos. Pero la realidad muestra que esa camisa podía romperse en cualquier momento. Si el déficit puede y debe ser del 1,5%, ¿por qué no elevarlo al 4 o al 7% y más? Y es lo que sucedió.
Otra de las causas que irán modificando la ley de responsabilidad fiscal se encuentra en la metodología presupuestaria del llamado crecimiento vegetativo, por el cual, si el año pasado el gasto era de 100, ahora debe ser de 120. Como se notará, el contribuyente debe inexorablemente pagar cada vez más, no tiene salida alguna ante método que, por cierto, no ha sido subsanado por las administraciones anteriores y tampoco por la actual.
Y si a esto se suma el endeudamiento, los números no cierran, la inversión huye o resulta insuficiente en un ambiente contrario a la seguridad y la justicia. El problema de fondo no solo es del dinero disponible para el gasto; es otro, y hará tambalear al país. El problema acuciante es la inseguridad y la injusticia.
El toro por las astas
Ningún gobierno desde el inicio de la democracia ha logrado tomar al toro por las astas. Y no se ha logrado porque los políticos viven en su propia burbuja. De ahí que si la idea del gobierno se encuentra únicamente en mantener la caja del Estado a resguardo, sería suficiente entonces que cualquier forma de gobierno opere en el país. Daría igual una dictadura o una seudodemocracia, como en efecto esto último es con lo que se cuenta a la fecha.
Y de esto no solo tiene responsabilidad el Ejecutivo como administrador del Estado, también muestra la manifiesta incompetencia del Legislativo y el Judicial, cuyos miembros se regodean de impunidad e inmunidad para proteger deleznables actos de corrupción.
El problema de fondo es la inseguridad e injusticia en el Paraguay que parte, a su vez, de una idea equivocada por la cual muchos consideran a la democracia como sinónimo de votos y que constitucionalismo es sinónimo de Congreso. Esto es un grave error, justifica cualquier discurso vacío de contenido e ideas.
Si se sigue esta concepción errónea de la democracia y del estado de derecho, a lo único que nos llevará es a aceptar el autoritarismo como una forma de gobierno, pues también Venezuela y Cuba tienen su Constitución. El problema de fondo finalmente es otro. La inseguridad y la injusticia pronto desbordarán y terminarán por hacer añicos no solo los ingresos tributarios sino sobre todo el bolsillo de la gente. El problema no es solo de dinero disponible para el gasto. Empecemos con cuatro reformas, aquí y ahora.
Pobreza
Expansión económica: mezcla de libertad y seguridad, que propician cooperación social y el intercambio de ideas, capitales e iniciativas que luego derrotan la pobreza.
Libertad
No existe mejor antídoto para la miseria, el desempleo, y la marginalidad que hacer crecer la economía sobre los fundamentos de la libertad.
(*) Catedrático de materias jurídicas y económicas. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.