20 de mayo de 2026

El creador de contenido argentino José “Pato” Bonato, quien es conocido por hacer relatos de viajes en todo el mundo, hizo un comentario sobre el Paraguay y criticó a los extranjeros porque opinan sin saber los potenciales del país que está por encima del promedio de la región. “Todo paraguayo que critique a su país es porque nunca ha salido de ahí a ver cómo realmente viven los demás países”, expresó el influencer al cuestionar también a los locales. Ciudadanos fustigaron su comentario y algunos insinuaron si es uno de los influencers pagados por el gobierno de Santiago Peña con dinero de Itaipú, como se denunció semanas atrás.

Bajo un mentiroso discurso de transparencia, Santiago Peña canalizó más de 1,2 billones de guaraníes a través de la fundación de Itaipú burlando la ley de Contrataciones. El Gobierno no reveló precios referenciales en el 42% de los llamados, no existe ningún contrato adjudicado publicado y menos detalles sobre la ejecución de estos; sin embargo, Peña habla de “transparencia total”.
La reciente declaración del ministro de Economía, Carlos Fernández Valdovinos, de que a partir de ahora entraríamos en una “economía de guerra” para el sector público, debido a una crisis de deudas de varias instituciones, especialmente del sector salud, presupone que hasta este momento estábamos en una situación de paz.
Entre las ideas que se escuchan sobre cómo proteger y cómo mejorar el rendimiento de los fondos del Instituto de Previsión Social, la de crear un “Banco del IPS” con “perfil social y productivo” es la más disparatada y peligrosa de todas. Si el IPS es un antro de corrupción, ineficiencia, privilegios indebidos, manejo político, despilfarro y descarado clientelismo así como está, asusta solo imaginar lo que ocurriría si tuviera un banco con la potestad de prestar a terceros el dinero de los aportantes a criterio de directores nombrados por el poder de turno.

El obispos del Vicariato Apostólico del Chaco, Mons. Gabriel Escobar, propuso que cada ciudadano paraguayo sea un contralor en sus respectivas comunidades, para poder fiscalizar el actuar de sus autoridades y así controlar el uso del dinero público que el Estado paraguayo destina a las municipalidades, gobernaciones y demás instituciones públicas. Recordó que esos rubros salen del aporte de cada compatriota a través del pago de los impuestos.