Para el sector productivo, el seguro cumple una función estratégica. No solo protege activos físicos, sino que garantiza la continuidad operativa. Una empresa sin cobertura adecuada queda expuesta a interrupciones que pueden implicar pérdida de clientes, ruptura de contratos y, en casos extremos, cierre definitivo. En tanto, los seguros patrimoniales, de responsabilidad civil, de transporte o de interrupción de negocio no solo resguardan a la empresa asegurada, sino que protegen a todo su entorno: empleados, proveedores, clientes y acreedores. Desde el punto de vista macroeconómico, esto se traduce en menor volatilidad, menos quiebras y mayor estabilidad del empleo.
Desde el punto de vista financiero, las aseguradoras son actores relevantes del sistema financiero ya que administran grandes volúmenes de dinero que se invierten, en su mayoría, a largo plazo. Esto las convierte en una fuente estable de financiamiento para el mercado de capitales, la infraestructura y, en algunos casos, el sector público.
Sin embargo, uno de los mayores desafíos para el seguro es la preservación del equilibrio técnico. La inflación distorsiona primas, capitales asegurados e indemnizaciones, generando tensiones tanto para asegurados como para aseguradoras. Cuando las sumas aseguradas quedan desactualizadas, la cobertura se vuelve insuficiente. Cuando las indemnizaciones se incrementan sin análisis técnico, se compromete la sustentabilidad del sistema. También hay otros nuevos desafíos al sector. La digitalización masiva, la interconexión global, el cambio climático y las nuevas formas de trabajo han ampliado el mapa de riesgos. Ciberataques, interrupciones de cadenas de suministro, responsabilidad por datos personales, eventos climáticos extremos y riesgos ambientales plantean desafíos complejos. El seguro aquí tiene un rol central en la gestión de estos nuevos riesgos, pero requiere innovación, información y marcos regulatorios adecuados.
Finalmente, no podemos ignorar el componente cultural. Sociedades con mayor penetración del seguro tienden a ser más resilientes frente a crisis. La previsión reduce la improvisación y permite una recuperación más rápida ante eventos adversos. Promover una cultura del seguro no implica solo vender más pólizas, sino comprender su función económica y social. Implica también exigir transparencia, solvencia y profesionalismo por parte del mercado.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
De esta manera, lejos de ser un gasto superfluo, el seguro es uno de los pilares silenciosos de la economía moderna.
(*) Abogado