Es que, dentro del escenario cibernético, estas incidencias técnicas se suelen encontrar sobre la base de un sistema concreto, por ende, debe reconocerse la existencia indudable de una categoría más amplia de modelos de lenguaje malicioso que se puede encontrar en los diversos foros clandestinos, es decir, en aquellos mercados de la Dark Web.
En tal efecto, tenemos que las nuevas herramientas de inteligencia artificial (IA) proponen aquellos sistemas como el FraudGPT, KawaiiGPT u otras variantes relacionadas a los modelos abiertos o componentes filtrados. Es que, el funcionamiento de dichos mecanismos se exponen de igual forma, o al tiempo de una manera similar a la inteligencia (legítima), además, siguen la misma temática que se expone desde el prompt establecido por el usuario, conforme a una coherencia en el lenguaje natural y bajo un fragmento de código.
Ahora bien, una de las diferencias específicas radica en la configuración y en la ausencia de controles, puesto que, en el caso de los que razonan de manera lícita, tenemos que los proveedores incorporan necesariamente los filtros para impedir la generación de malware, fraudes o mensajes a engañar. Entonces, aquellos sistemas irregulares no están ajustados de manera ética, es decir, sin restricciones de seguridad, por lo que permite todo tipo de suplantación, así como la incorporación de guiones fraudulentos e inclusive, modifican programas, eliminando toda barrera de seguridad transformándose en un instrumento de contenido dañino.
Sin embargo, el WormGPT no debe ser imaginado como una entidad autónoma que decide atacar por sí misma, porque como cualquier otro sistema, precisa de la intervención de una persona física que determine el objetivo, al decir de cada información que resulte disponible, así como a la selección del contenido a ser generado. Así, estamos ante una inteligencia artificial que propicia su noción multiplicador en cuanto a las capacidades del agente ciberdelincuente, pues logra disminuir el tiempo para preparar un ataque financiero, desde el momento en que mejora la calidad de los mensajes, y lo amplía a escala mucho mayor.
Por consiguiente, tenemos que este mecanismo malicioso ha resultado en campañas de phishing y fraude por correo electrónico, puesto que el cibercriminal puede recrear un mensaje con el tono de un gerente, proveedor y/o empleado bancario, a los efectos de crear mayor credibilidad en los ataques, que luego terminan solicitando transferencias y/o el requerimiento de datos confidenciales. Entonces, al reflexionar sobre el WormGPT, entendemos que incrementa el peligro desde la producción de textos gramaticalmente correctos, convincentes y adaptados al contexto fraudulento, por tanto, la inteligencia artificial logra disimular convincentemente cualquier lenguaje formal, mejorando el alcance de una comunicación corporativa.
Es así que estamos ante una generación amplia que permite ciertos ataques cibercriminales, aunque el agente no domine un idioma específico del lugar en el que se ejecute el fraude, pues, de igual forma, puede crear mensajes convincentes en diversos idiomas, solicitando a la inteligencia artificial recrear expresiones habituales de un país o sector económico, liberando toda barrera u obstáculo.
Por otro lado, se sigue advirtiendo respecto a la asistencia que permite toda modificación de código malicioso, habida cuenta que el WormGPT puede generar fragmentos de programación, explicar determinadas vulnerabilidades, reorganizar scripts u ofrecer alternativas para automatizar tareas de reconocimiento.
Ciertamente, se puede apreciar que cualquier persona con conocimientos limitados podría utilizar esta inteligencia artificial maliciosa, de modo que lo ejecuta para conocer de ciertas organizaciones y/o posibles debilidades en algún sector específico, como también la disponibilidad de ordenar toda información pública o para preparar perfiles de las víctimas y formular configuraciones haciendo más eficiente el proceso delictivo. Ante ello, tenemos que el WormGPT resulta especialmente peligroso al tiempo de crear una combinación de automatización y escala.
Dicho lo anterior, el ciberdelincuente puede lograr la producción de numerosas versiones de un mismo mensaje, modificando nombres, idiomas, montos o circunstancias, lo cual permite una aproximación a campañas masivas sin que todos los correos sean idénticos.
Mientras que algunos sistemas revelan ciertos malwares para consolidar los servicios fraudulentos, representándose un desafío en todo el mercado financiero.
Definitivamente, estamos ante una evolución tecnológica, y ante ello, se requiere un perfeccionamiento en los controles combinados, es decir, que todas las organizaciones financieras deben reforzar la autenticación multifactorial, como también, la limitación a privilegios de acceso.
Sin duda alguna, el Worm- GPT simboliza una modificación relevante de la ciberdelincuencia, constituyéndose en un peligro radical y novedoso, pues bien, posibilita que los ciberdelitos resulten más rápidos, convincentes y accesibles, complementando lo técnico la operabilidad maliciosa.
Numerosas versiones
El ciberdelincuente puede lograr producir numerosas versiones de un mismo mensaje, modificando nombres, idiomas, montos o circunstancias.
(*) Docente Investigador de la Carrera de Derecho de la Universidad Americana. Doctor en Derecho Universidad Nacional de Rosario - Argentina (UNR). Doctor en Ciencias Jurídicas UNA. Posdoctor en Ciencias (PD Cs.) - Mención Investigación Científica. Magíster en Ciencias Penales. X: @MatiasGarceteP