Central se encontraba entre los departamentos con una actividad agrícola importante, atendiendo la proximidad al mayor mercado del país. Sin embargo, la relevancia de las actividades primarias ha disminuido progresivamente en los últimos años, notándose especialmente en la cantidad de fincas, que han decrecido considerablemente, pasando de más de 15.000 en 1981 a solo 6.100 en 2008, según el último censo Agropecuario del año 2008.
De igual forma, la superficie cultivada disminuyó en más de 55.000 hectáreas en el mismo periodo. Por su parte, la población rural del departamento se redujo de casi 60.000 a solo 20.900 personas entre 1991 y 2008. Este conjunto de indicadores, asociado al incremento de las actividades secundarias y terciarias, da cuenta de la transición que ha experimentado Central, pasando de una economía centrada aún en las actividades agropecuarias a otra dominada por la economía urbana.
Una breve mirada a la estructura productiva de Central permite observar cómo se distribuyen los sectores y a dónde ha migrado la mano de obra rural. El censo económico del año 2011 indica la existencia de 67.000 unidades productivas, de las cuales más de la mitad corresponde al sector comercial, seguido por los servicios y en menor proporción por la industria.
El departamento de Central sostiene la tendencia de expansión concéntrica del Gran Asunción, que se extiende en dirección Oeste-Este. Sin embargo, el crecimiento de la mancha urbana no debe ser el principal elemento de observación, ya que esto fija la atención especialmente en las franjas periféricas de la aglomeración, cuando los principales desafíos en materia de gestión urbana se encuentran en el centro geográfico del conglomerado, es decir a la altura de la primera corona de expansión. Los distritos de Fernando de la Mora, San Lorenzo, Capiatá, Luque, Mariano Roque Alonso, o Ñemby se encuentran en pleno corazón de esta primera corona, y requieren políticas urgentes, antes que nada por la importancia de su peso demográfico. Desde hace poco tiempo, estos municipios desempeñan una inédita función central y de atracción, concentrando una variada oferta comercial y de servicios. Por otra parte, la mayoría de las inversiones y de proyectos industriales se localizan en esta primera corona.
Sin embargo, la nueva función de centralidad que desempeñan los distritos de la primera corona se expande según patrones axiales hasta llegar a los distritos más alejados de Asunción y que se encuentran en la segunda corona de expansión de la aglomeración (Itá, Itauguá, Limpio, Guarambaré, Villeta, etc.). En este sentido, se puede deducir que son los ejes los que concentran el dinamismo socioeconómico del departamento. Durante los últimos treinta años, estas vías estructurantes de comunicación han sido los principales vectores de expansión de la aglomeración asuncena. No obstante, a partir de la década de 2010, estos extensos centros lineales se han recalificado positivamente, gracias a la instalación de una nueva oferta comercial y de servicios. Si el modelo axial no representa en sí un verdadero problema, la falta de planificación y de gestión urbana no ha dejado de agudizar los desajustes y los inconvenientes de este tipo de urbanización lineal.
En primer lugar, se podría mencionar la conformación de “intersticios” urbanos que se encuentran mal conectados y mal equipados. Estos son el resultado evidente de la falta de intervención pública. Efectivamente, entre los principales ejes de comunicación se generan espacios que se caracterizan por sus fracturas socioespaciales: allí se concentran las zonas relativamente pobres y los asentamientos precarios.
En la primera corona de expansión del Gran Asunción, los espacios intersticiales ven recomponerse los barrios preexistentes: se multiplican las inversiones habitacionales destinadas a la clase media y alta emergente. Estos nuevos proyectos habitacionales, que se presentan generalmente como viviendas unifamiliares o de tipo dúplex, van colmatando progresivamente los espacios disponibles.
Sin embargo, es en la tercera corona donde estos intersticios presentan los mayores problemas: debilidad de los equipamientos, de las infraestructuras y de los servicios. Allí, el dinamismo residencial aún no se ha desprendido de los ejes dinamizadores que son las rutas. Así es como en esta segunda corona aún se pueden encontrar fincas agrícolas, pequeñas granjas y viviendas rurales tradicionales. La urbanidad se ha instalado con fuerza en torno a los ejes ruteros, pero todavía no es totalmente perceptible en el paisaje del “interior” de dichos distritos.
Debilidad de la intervención pública
Finalmente, la debilidad de la intervención pública se traduce también por una muy débil calidad de los espacios comunes. A modo de ejemplo, como otros distritos, la organización espacial del municipio de Capiatá ha perdido legibilidad: las dos rutas nacionales que lo atraviesan han generado dinamismo pero profundas fracturas espaciales.
Como se observa en el cuadro, la mayoría de las ciudades del departamento Central experimentaron una diversificación de su estructura comercial y de servicios. Asimismo, los distritos ubicados en la segunda corona de la aglomeración ven expandirse y multiplicarse sus actividades económicas terciarias (Itauguá, Itá, Limpio, etc.), mientras que los distritos de la primera corona experimentan un intenso movimiento comercial que se acompaña de un mejoramiento cualitativo de la oferta. La llegada de shopping centers, particularmente en San Lorenzo y Mariano Roque Alonso, es una señal evidente de este proceso.
De manera general, el aumento de la cantidad de supermercados y universidades en todo el departamento Central son señales evidentes de la difusión del modelo urbano asunceno. No solo se expande la ciudad físicamente, sino que crece también el modelo socio-cultural de los modos de vida urbanos y de consumo.
Ante un contexto de recomposiciones profundas de la organización del espacio departamental, es necesario proponer políticas urbanas con base en evidencias: por eso es imprescindible interiorizarse de las dinámicas territoriales en curso. Al respecto, los proyectos en materia de infraestructura deben ser movilizados como palancas para diseñar nuevos proyectos urbanos que orienten hacia una nueva organización del espacio. La primera corona de la aglomeración presenta desafíos muy interesantes al respecto y cuyas soluciones deben ser planteadas de manera urgente. Los proyectos como el metrobús, el tren de cercanías, la avenida Luque-Artigas-Costanera, o el ensanchamiento del acceso norte a Asunción son ocasiones que no pueden pasarse por alto.
A modo de ejemplo, el metrobús no tendrá que ser solamente la ocasión de densificar el eje Eusebio Ayala, sino que deberá también ser diseñado de modo a otorgar un nuevo carácter a lo(s) centro(s) de San Lorenzo. Si bien estos proyectos de gran envergadura permitirán poner en marcha acciones de recalificación urbana, tal como se propone en el corredor de la ruta Mariscal Estigarribia, se deberá también orientar adecuadamente las inversiones, y sobre todo sus ubicaciones. El eventual fortalecimiento de una centralidad en Fernando de la Mora no solo será cuestión de densificación, sino también de instalación de equipamientos motores en lugares estratégicos. Ante las expectativas de la población joven de Central, las universidades pueden actuar como verdaderas herramientas para activar la atracción de ciertos espacios urbanos.
Al respecto, no se debe olvidar que el departamento Central es sin dudas el lugar del país donde tienen lugar las transiciones más marcadas de la sociedad paraguaya hacia la urbanidad:
- Disminución de la cantidad de miembros por hogar
- Globalización y adopción cada vez más fuerte de los modos de vida occidentales
- Tercerización de la economía
- Alargamiento de la duración de la vida
- La movilidad residencial
-Marcado incremento de la actividad industrial en los últimos años.
Corona
Los nuevos proyectos habitacionales, que se presentan generalmente como viviendas unifamiliares o de tipo dúplex, van colmatando espacios disponibles.
Estructura productiva
Una breve mirada a la estructura productiva de Central permite observar cómo se distribuyen los sectores y a dónde ha migrado la mano de obra rural. El censo económico de año 2011 indica la existencia de 67.000 unidades productivas, de las cuales más de la mitad corresponden al sector comercial.
Expansión concéntrica
El departamento Central sostiene la tendencia de expansión concéntrica del Gran Asunción, que se extiende en dirección Oeste-Este. Sin embargo, el crecimiento de la mancha urbana no debe ser el principal elemento de observación, ya que esto fija la atención especialmente en las franjas periféricas.
* De manera general, el aumento de la cantidad de supermercados y universidades en todo el departamento Central es una señal evidente de la difusión del modelo urbano asunceno. No solo se expande la ciudad físicamente, sino que crece también el modelo sociocultural de los modos de vida.
* El metrobús no tendrá que ser solamente la ocasión de densificar el eje Eusebio Ayala, sino que deberá también ser diseñado de modo a otorgar un nuevo carácter a lo(s) centro(s) de San Lorenzo. Estos proyectos de gran envergadura permitirán poner en marcha acciones de recalificación urbana.
* Los distritos de Fernando de la Mora, San Lorenzo, Capiatá, Luque, Mariano Roque Alonso, o Ñemby se encuentran en pleno corazón de esta primera corona, y requieren políticas urgentes, antes que nada por la importancia de su peso demográfico.