Cómo negociar una solución al caso "Gramont Berres"

Este artículo tiene 14 años de antigüedad

Ricardo Franco Lanceta(*)

 

Lo grave de este caso delictivo para nosotros, es que las principales reservas el Banco Central del Paraguay están colocadas en el Banco Internacional de Pagos (BIS) Suizo y, según la legítima preocupación del BCP, pueden ser embargadas. No sea que esas reservas (más de 4.300 millones de dólares), que reflejan solvencia, tengan que responder para pagar ilícitos y fraudes contra el país. Analicemos:   

1- Origen de la deuda   

Es una vieja cuestión de un crédito conseguido por Gramont Barres para adquirir e instalar en La Colmena una planta agro-industrial, aún durante el Gobierno de la dictadura. La planta llegó al país con precios inflados, como todos los negocios de la época. A este juego se prestaron los empresarios que construyeron la planta.

La representación del negociador tenía muchos vicios de nulidad que de nada valieron ante los tribunales suizos. Pero, la parte no muy clara del otro lado está en lo siguiente: nos demandan 10 bancos que no nos dieron los famosos créditos sino otro banco hoy quebrado, titular del crédito original, con la garantía de una póliza de caución financiera otorgada por una compañía de seguros del Estado Italiano, que al incumplir su pago por el Estado Paraguayo, supuesto deudor de este fraude, le canceló la deuda.

Sin embargo, demanda un sindicato de diez bancos que adquirieron este crédito de un banco fallido, crédito impago que pagó o debió pagar el seguro. Entonces las compañías de seguro que cubrían estos créditos y la exportación en Europa, eran estatales.   

2- Qué es el "Club de París"  

Esta institución se funda por parte de todas las empresas aseguradoras estatales que habían honrado por sus avalados impagos, casos Gramont en Paraguay. Su relación con las autoridades del FMI hizo que este organismo, antes de dar vía libre para la contratación de créditos por los Gobiernos, arreglen sus cuentas con "El Club de París", o sea con nuestros acreedores reales, pero a condición de tener acción contra los deudores oficiales, debían previamente notificar, en este caso los bancos beneficiados con el pago por las aseguradoras, al deudor cedido.

Tuve un caso mientras asesoraba a un Banco Central de un país sudamericano, en el que el reclamo de pago lo hacían las compañías de seguros, que no tenían acción por omisión de comunicar esta situación al país o gobierno deudor y pretendían ser  el acreedor. Le pedimos los documentos que acrediten su condición de acreedores del Estado en cuestión y optaron por demandar. El caso se ganó por falta de acción, que invocamos, del demandante. Y ese Estado se liberó del pago de más de cien millones de dólares. No le costó un peso. Era caso muy similar, solo que la Planta era para tratar minerales de baja ley.   
   
3- ¿Qué se puede hacer en derecho  frente a una sentencia firme de los  tribunales suizos?  

Hay dos caminos: a) Recurrir ante la Corte de La Haya, no contra la sentencia adversa, sino para verificar el origen de la deuda y quién pagó la misma por el Paraguay. Como argumento sólido en esta tesis está la historia del Club de París. La Haya tiene facultades para revisar si hubo o no irregularidad en la deuda que reclaman ante la duda casi cierta de que la misma ya fue pagada por las aseguradoras, sin que  ello se haya comunicado (deudor cedido) al Estado paraguayo, o b) Negociar con los bancos reclamantes una quita del 90% de la deuda por capital original, sin intereses. Lo prudente sería hacer acciones paralelas para ambos supuestos, fortalecer así la posición del Estado paraguayo, y resguardar contra sorpresas ingratas las reservas en Suiza del BCP.   

COMENTARIO EN CONCLUSIÓN: Percibimos falta de información en estas cuestiones de deudas que nos desprestigian en el frente externo. En el caso particular de Gramont, hubo tres partes comprometidas en el acto: las empresas europeas que vendieron la planta agro-industrial, que llego a instalarse pero sin funcionar en La Colmena (Dpto. de Paraguarí), que inflaron los precios; los bancos que dieron a los empresarios europeos los créditos de exportación, que era habitual entonces en los grandes negociados de los que fuimos víctimas; y el Estado Paraguayo, indudablemente, a través de su representante legal o ilegal, Gramont Berres.

Lamentablemente, nuestra burocracia, más preocupada en su alto nivel de cuestiones políticas electorales que de la seriedad de una responsable y madura gestión interna y externa, nos deja el riesgo de este tipo de demanda. Finalmente debemos declarar que nuestras reservas depositas en el BIS de Suiza son inembargables, pero el daño moral al país no. Esta es la cuestión más grave.   

 

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Deuda

 

La deuda que reclaman al país una coordinación de 10 bancos europeos puede superar los 85 millones de dólares, más intereses.


La Haya

 

Recurrir ante la corte de La Haya, no contra la sentencia adversa, sino para verificar el origen de la deuda y quién la pagó  por Paraguay.


(*) Abogado, economista con doctorados. Ex asesor de Bancos Centrales