El auge de la economía urbana en Guairá se traduce indefectiblemente en la evolución demográfica del departamento. En efecto, la ciudad de Villarrica sostiene el crecimiento poblacional del Guairá, mientras que los demás distritos ganan muy poca población o se encuentran en una verdadera situación de crisis demográfica. Sin embargo, a nivel nacional, Villarrica es una de las ciudades menos dinámicas desde un punto de vista de su crecimiento poblacional. Si bien la población del departamento no experimenta un crecimiento sostenido, la capital departamental no pasa por una situación de crisis demográfica, ya que la ciudad ve aumentar su población, aunque a un ritmo menos intenso que otras ciudades dinámicas del interior del país.
Cabe señalar que Villarrica ha experimentado una suerte de “estancamiento urbano” que empieza apenas a superar durante la década de 2010. Efectivamente, durante las últimas décadas, la ciudad no consiguió afirmarse en su región de implantación. Asimismo, la ciudad no contaba con suficientes “activadores urbanos”: el pequeño mercado local, la débil plataforma de servicios públicos, la industria azucarera y las remesas provenientes de la Argentina eran los generadores de flujos económicos más importantes. Todo acontecía como si Villarrica fuera un corazón cuyas venas o fuerzas productivas rurales no hacían llegar suficiente sangre al corazón para hacer vivir la ciudad. El “peso específico” de la ciudad la diferenciaba de la frágil malla urbana que la rodeaba. Además, en la región, la economía de mercado nunca estuvo lo suficientemente consolidada como para activar un verdadero proceso de acumulación urbana.
Desarrollo urbano
Sin embargo, en la actualidad, la capital departamental experimenta cierto desarrollo urbano, que se manifiesta en un incremento de su actividad comercial y de servicios. De hecho, la ciudad asiste a una multiplicación de los hoteles, bancos, negocios de motos y electrodomésticos, universidades y financieras, tal como lo señala el siguiente cuadro. Uno de los factores explicativos radica en las nuevas aspiraciones de una sociedad paraguaya en plena reconfiguración. Estas apuntan hacia la vida urbana, lo que explica que Villarrica goce de una nueva vitalidad, pero que aún requiere ser impulsada. En este sentido, las universidades actúan como motores claves del actual despertar socioeconómico de la capital guaireña. Desde la década de 1990 el dinamismo inmobiliario y el auge de algunos servicios estuvieron muy asociados a la universidad, específicamente a la carrera de medicina. En ese momento, la ciudad comenzaba a mostrar su capacidad para atraer población, pero aún no era acompañada por el auge del comercio.
De no ser por la ciudad de Iturbe, las demás ciudades del Guairá evolucionan según un ritmo de vida propio de los pequeños centros urbanos de tipo “pueblo”. Sin embargo, cabe destacar que todas las ciudades del Guairá (salvo Villarrica) se presentan como pequeñas ciudades o pueblos. Si bien estas pequeñas ciudades cuentan con una actividad comercial y de servicios limitada y que ha evolucionado poco en los últimos diez años, se observa que se encuentran mínimamente dotadas. El sector comercial es elemental pero activo, ya que la ciudad es “autosuficiente” y no sufre la influencia de centros urbanos más importantes. Por su parte, el sector de los servicios a menudo aparece como limitado.
El caso del distrito de Independencia es muy particular, al disponer de dos centros urbanos, uno oficial, Melgarejo, y otro de facto, Planta Urbana, asociado más a los descendientes de alemanes. Sin embargo se observan mayores niveles de actividades comerciales y de servicios, aunque sin un dinamismo mayor. La proximidad y las buenas vías de comunicación con Villarrica convierten a esta ciudad en el centro de servicios más importante de toda la región.
Sin embargo, este nuevo proceso de diversificación de la economía urbana no es suficiente para que Villarrica actúe realmente como centro articulador y organizador de su amplio espacio regional. Todo acontece como si la actividad comercial y de servicios de la ciudad no “estirara” ni “arrastrara” a su hinterland departamental, actuando casi en circuito cerrado. De este modo, el crecimiento comercial y de servicios de Villarrica parece más bien limitarse al mercado local urbano, sin integrar verdaderamente a su región próxima. Así es cómo la actividad comercial de la ciudad no experimenta un desarrollo importante, a no ser por la multiplicación de algunos de los “nuevos comercios” en auge, como ser la venta de automóviles, motocicletas y electrodomésticos. Una vez más, la demanda es alimentada esencialmente por el “peso específico” de la ciudad.
La ciudad de Iturbe presenta una estructura comercial y de servicios poco diversificada. No obstante, este pequeño centro urbano cuenta con una universidad privada, una sucursal del Banco Nacional de Fomento (BNF) así como un hospital distrital. Si bien la actividad comercial y de servicios experimenta un cierto desarrollo entre el 2002 y 2012, no se asiste a una verdadera diversificación de la economía urbana en la última década.
Evolución creciente
Por su parte, la evolución creciente de la ciudad de Colonia Independencia es similar a la de las demás ciudades del Guairá. Además de contar con una débil estructura comercial y de servicios, esta se presenta como poco diversificada. Efectivamente, la base económica terciaria de este centro urbano es elemental, predominando los comercios alimentarios. Además, a lo largo de los últimos años, las transformaciones de esta economía terciaria han sido muy limitadas.
Para tener una verdadera incidencia en el rumbo de esta ciudad histórica, la puesta en marcha de políticas públicas específicas es indispensable. Si bien los poderes públicos no se erigen como actores activos del desarrollo local, las colectividades locales (municipalidad y gobernación) afirman la necesidad de activar las condiciones locales a fin de preparar un sustrato fértil para potenciar las oportunidades. Al respecto, uno de los principales proyectos que se mencionan en el departamento es el de la construcción de un parque industrial, que pretende acoger nuevas actividades agroindustriales, vinculando también a los establecimientos universitarios de Villarrica. Este tipo de iniciativas es fundamental para generar mayores puestos de trabajo y fortalecer la estructura económica de la ciudad. No obstante, este tipo de proyectos deberá ser acompañado de una política de instalación de servicios y equipamientos públicos.
Por otro lado, es importante señalar que en el amplio espacio intersticial del sur de la Región Oriental se asiste al surgimiento de centros urbanos pequeños pero dinámicos. Se trata de ciudades como San Juan Nepomuceno, Yuty, María Auxiliadora (Tomás Romero Pereira) o San Pedro del Paraná, que están llamadas a imponerse en el escenario regional. Estas contribuyen inexorablemente a limitar la atracción de Villarrica, que de por sí no pesa lo suficiente en el centro sur del oriente paraguayo. Esto ratifica aún más la necesidad de diseñar políticas de fortalecimiento urbano, de modo a que la “ciudad andariega” se afirme en su rol de organizadora y estructuradora de un amplio espacio regional.
La crisis de la producción agrícola, principalmente la de la caña de azúcar, por precios bajos y por la caída de los rendimientos productivos, no puede ser soportada por otros rubros o cultivos complementarios. El caso emblemático de la Azucarera Iturbe, donde el Estado asumió la deuda de los inversores privados, no puede ser considerado como un impulso a la agricultura familiar, pero muestra con crudeza las necesidades de madurez empresarial.
La producción de soja en el extremo este del departamento, específicamente en el distrito de Paso Yobái, representa una nueva opción productiva, así como la capacidad de incorporarse a las dinámicas agrícolas vecinas, en este caso Guairá con Caaguazú. En este sentido, el antiguo esquema de integración de las economías de Caazapá y de Guairá, mediante la caña de azúcar, se ve lentamente jaqueado por los problemas institucionales y productivos.
Si más arriba indicábamos que el departamento del Guairá se vuelve cada vez más urbano, a la luz del desempeño comercial y de servicios, no puede soslayarse la relevancia que aún tienen los sistemas productivos rurales. No obstante, habrá que acostumbrarse a un mayor peso de las actividades económicas urbanas mientras los sistemas rurales puedan recomponerse.
Pueblos
Todas las ciudades del Guairá (salvo Villarrica) se presentan como pequeñas ciudades o pueblos que se encuentran mínimamente dotadas.
Mientras
Habrá que acostumbrarse a un mayor peso de las actividades económicas urbanas mientras los sistemas rurales puedan recomponerse.
Límite
El crecimiento comercial y de servicios de Villarrica parece limitarse al mercado local urbano, sin integración verdadera a su región próxima.
Activo
El sector comercial es elemental pero activo, ya que la ciudad es “autosuficiente” y no sufre la influencia de centros urbanos más importantes.
Economía urbana
El nuevo proceso de diversificación de la economía urbana no es suficiente para que Villarrica actúe realmente como centro articulador y organizador de su amplio espacio regional. Todo acontece como si la actividad comercial y de servicios de la ciudad no “estirara” ni “arrastrara” a su hinterland departamental.
Dinamismo inmobiliario
Desde la década de 1990, el dinamismo inmobiliario y el auge de algunos servicios estuvieron muy asociados a la universidad, específicamente a la carrera de medicina. En este momento la ciudad comenzaba a mostrar su capacidad para atraer población, pero aún no era acompañada por el auge del comercio.
El caso del distrito de Independencia es muy particular, al disponer de dos centros urbanos, uno oficial, Melgarejo, y otro de facto, Planta Urbana, asociado más a los descendientes de alemanes. Sin embargo se observan mayores niveles de actividades comerciales y de servicios.
El amplio espacio intersticial del sur de la Región Oriental se asiste al surgimiento de centros urbanos, pequeños pero dinámicos. Se trata de ciudades como San Juan Nepomuceno, Yuty, María Auxiliadora (Tomás Romero Pereira) o San Pedro del Paraná, que están llamadas a imponerse regionalmente.
La producción de soja en el extremo este del departamento del Guairá, específicamente en el distrito de Paso Yobái, representa una nueva opción productiva, así como la capacidad de incorporarse a las dinámicas agrícolas vecinas, en este caso Guairá con Caaguazú.
