Cuentas claras conservan la amistad

Este artículo tiene 12 años de antigüedad

“El destino no es cuestión de suerte, es cuestión de decisión, no es algo que se espera, es algo que se logra” había afirmado William Jennings Bryan en un discurso. Coincido plenamente con sus expresiones por más de que muchas personas se empeñan en culpar a la suerte por sus males.

Estamos rodeados de personas exitosas en diferentes áreas de su vida pero, observo que a menudo no son sujetos de admiración, sino más bien se percibe la envidia e incluso la exigencia de parientes y amigos que asumen que, porque te está yendo bien económicamente, tienes la obligación de “ayudar” a quienes no tuvieron la misma “suerte”.

Envidia, enojo y resignación

Hay una diferencia muy importante entre hacerse cargo del problema ajeno y apoyar a los parientes y amigos. El apoyo podría involucrar referenciarlo para conseguir oportunidades de empleo u otras opciones de superación, escuchar pacientemente a quien precisa desahogo, aportar ideas, orientación y palabras de aliento. Estas actitudes son las de un amigo o un hermano.

De allí a pretender que ante mis problemas utilices tu billetera hay una gran diferencia que incluso constituye un abuso. Quien no quiera perder a un amigo hará bien en evaluar si lo que está pidiendo es un préstamo o en realidad una donación. Distinguir la diferencia puede evitarnos un disgusto e incluso una enemistad posterior.

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En general, debemos reconocer que prestar dinero es un tema delicado, tanto para quien pide como para quien otorga, agrega estrés a la relación y es importante analizar objetivamente la realidad antes de tomar una decisión.

Si te están pidiendo un préstamo, harás bien en observar la forma en la que esa persona utiliza normalmente el dinero. Es una persona responsable y que precisa el dinero para una emergencia familiar o para ampliar su negocio o es alguien que sale de un problema solo para caer en otro, vive en constante desgracia y afirma que a él nomás luego le pasan todas las cosas malas del planeta.

Luego de evaluar esto y si decides que sería muy mala idea otorgar ese préstamo, es importante que aprendas a decir NO. Este consejo es muy útil para todos los aspectos de la vida, pero es clave cuando se trata de dinero. La otra persona podrá enojarse, ¿pero cómo quedaría la relación si no cumple su compromiso?

Imagínate que te llega la invitación para la fiesta del cumpleaños de 15 de su hija y resulta que a vos te debe plata desde hace más de un año. O te pidió dinero para la operación urgente de su hijo, pero antes de devolverte todo el dinero se compra un TV plasma para su sala.

Es mejor que se enojen porque no les concedes el préstamo, a que pierdas el vínculo afectivo con tus parientes y amigos porque te deban dinero y no te lo devuelvan. A veces nuestros sentimientos nos impiden ponernos firmes y reclamar lo que nos corresponde en derecho.

¿Y qué hago?

Evidentemente uno siempre quiere ayudar a sus amigos y a su familia, el problema aparece cuando el lazo afectivo sufre las consecuencias y el vil metal nos divide. Seguro que alguien nos dirá “¿cómo por dinero te vas a pelear con tu hermano? ¡Eso no puede ser!”. Pero, ¿el problema es el dinero o es el incumplimiento de una obligación?

Recuerda que cuando prestas dinero y no te lo devuelven, esto afecta tu economía y el bienestar de tu familia. Por eso, antes de meter la mano en el bolsillo, evalúa si el monto que estarías prestando podría perjudicarte en caso de que no te lo devuelvan. A lo mejor, podrías ayudarlo con un monto más pequeño, le servirá para salir del apuro, demostrará tu buena voluntad y probablemente la otra persona podrá conseguir el resto del dinero de alguien más.

No pongas tu casa en garantía por un préstamo ajeno y, sobre todo, no prestes lo que no tienes, por ejemplo será una mala idea pedir un préstamo a tu nombre para darle el dinero a tu hermano. Si él no puede solicitar directamente el crédito quizás sea porque no tiene buen historial como deudor, no sea que ahora tampoco pague y sea tu nombre el que quede con problemas.

Si vas a salir de codeudor, evalúa la posibilidad de que tú debas pagar esa cuenta. Es un compromiso de pago independiente a si hayas utilizado o no ese dinero, por lo tanto, si él no paga, deberás hacerlo vos. ¿Podrías hacerlo sin perjudicar a tu familia o sin sacrificios de tu parte? Nunca pensamos que podría pasarnos algo así, pero es una realidad que afecta a muchas personas.

Un aspecto importante es dejar en claro que ese dinero ha sido producto de tu esfuerzo y trabajo, no se trata de lastimar ni hacer sentir mal a nadie, pero tu amigo debe ser consciente de que la confianza está en juego y que realmente necesitas que él devuelva en tiempo y forma ese dinero para hacer frente a tus propias obligaciones.

A la mayoría de las personas nos cuesta reclamar, sentimos un nudo en el estómago, como si nos diera vergüenza realizar ese reclamo. Pero recuerda, es el pariente o amigo que no cumple su compromiso quien debería tener vergüenza. Además, usualmente cuando les reclamas ¡ellos son los más ofendidos!

En ocasiones, la realidad es que el monto quizás no sea importante para ti, pero para tu amigo es una obligación que le cuesta mucho cumplir, sin embargo, demuestra mucha voluntad de pago. Evalúa si puedes perdonar el préstamo y que quede como regalo.

Otra opción podría ser pensar en algún servicio que estés precisando contratar, a lo mejor tu amigo lo puede hacer, entonces, en lugar de pagarte va amortizando su crédito de esa manera. Quizás pueda ser el cuidado del jardín, pintar una cerca, arreglar un electrodoméstico, etc., en este caso será importante que el precio por la contratación sea justo y que él no sienta que le estás haciendo un favor, pero tampoco (y eso sería peor) tenga la sensación de que estás abusando de su buena voluntad y predisposición.

Si decides prestar dinero a un amigo o pariente, no cuentes con ese dinero indefectiblemente. Si te devuelve, qué bueno, pero si no lo hace, será importante que el monto no ponga en riesgo tus propios compromisos y no perjudique a tu familia. Si no te lo devuelve, ya sabes a quién no deberás volver a confiarle nada. Sigamos hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

Evaluar

Quien no quiera perder a un amigo hará bien en evaluar si lo que está pidiendo es un préstamo o en realidad una donación. Distinguir la diferencia vale la pena.

Prestar

Si decides prestar dinero a un amigo o pariente, no cuentes con ese dinero indefectiblemente. Si no te devuelve, no ponga en riesgo compromisos.

gloria@cadiem.com.py