La palabra maquila se originó en el medioevo español para describir un sistema de moler el trigo en molino ajeno, pagando al molinero con parte de la harina obtenida. Maquila también se conocía a la forma tradicional de producción de azúcar en los ingenios de las Antillas, que en el siglo XIX obtenían su caña de cultivadores llamados colonos; estos cobraban en azúcar el valor de la caña entregada, de acuerdo con las normas establecidas por los mismos ingenios.
La mayoría de estas fábricas están situadas en ciudades mexicanas de la frontera con Estados Unidos, principalmente Tijuana, Ciudad Juárez, Reynosa y Heroica Nogales. Estas compañías deben trabajar bajo el programa de maquila, requiriendo que todos los productos sean regresados a su país de origen.
En Paraguay, las exportaciones por maquila registraron un récord histórico en el mes de agosto de este año al recaudarse US$ 24.889.472, lo que representa un aumento del 64 por ciento en relación al mismo periodo del año anterior, que fue de unos US$ 15 millones.