Huelgas políticas vs. huelgas verdaderas

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El anexo C del Tratado de Yacyretá venció el jueves pasado, y hoy, a más de 40 años de iniciarse este drama sin final de las binacionales, sumo a mis 30 años de “plagueo” estos pensamientos, como una especie de reconocimiento a los caídos en la lucha energética.

Este recuento histórico y revisión de archivos geopolíticos me lleva a escribir un homenaje, póstumo para algunos y vivo para otros. Está dirigido a todos los que iniciaron esta lucha por la soberanía y dignidad. Seguramente me olvidaré de algunos, pero es comprensible por el paso del tiempo y la metamorfosis que sufrieron otros. La mente tiene un mecanismo de autodefensa que borra los malos momentos, las traiciones y las claudicaciones.

En estos días se torna propicio el recuerdo de aquella primera huelga general en Itaipú del 6 de agosto de 1989, en la que el director paraguayo Ing. Enzo Debernardi decía a todo pulmón que Itaipú no nos debía nada y que deberíamos de estar agradecidos por ser los privilegiados en trabajar en una de las mejores empresas del mundo. Sin embargo, en esa primera huelga le hicimos pagar más de U$$ 3.000.000 en concepto de beneficios laborales atrasados y denegados a los trabajadores paraguayos.

¿Cómo olvidarme de los dos mártires de aquella segunda huelga, asesinados por las balas del fusil de la infamia? Cómo no recordarme del Ing. Ricardo (Riki) Canese, con quien elaboramos un estudio sobre las sobrefacturaciones en las obras de Itaipú, lo que le costó después una demanda. La consecuencia inmediata fue la prohibición de salida del país por varios años.

Cómo no recordarme del periódico Tiempo 14, Radio Ñandutí, que nos daba espacio para criticar el famoso factor K de reajuste de las contratistas de los “barones” de Itaipú, que enriquecieron a unos pocos y empobrecieron a miles.

Cómo olvidar de ABC Color, que siempre empuñó la bandera paraguaya en las binacionales, en aquel entonces con el corresponsal Héctor Guerín, de Ciudad del Este.

Cómo olvidar al Ing. Joaquín Rodríguez Villalba (+), a Euclides Acevedo, en aquel entonces del PRF, con quienes planteábamos el rechazo de la modificación del anexo A de Itaipú, planteada por el gobierno del presidente Andrés Rodríguez.

Cómo olvidarme del secretario general del SICHAP de Itaipú, compañero Ing. Miguel Ángel Acosta (+), fallecido en plena lucha en un raro accidente de tránsito dentro de la usina de Itaipú.

Cómo no recordarme del apoyo del amigo y presidente del Congreso de aquel entonces, buen colorado Gustavo Díaz de Vivar (+); al presidente de la Cámara de Diputados, Dr. Francisco (Pancho) de Vargas. Cómo olvidar también las persecuciones que sufrimos por parte de Itaipú de la mano de su director Ing. Óscar S. Gulino, por quien fuimos intimados a retractarnos de una solicitada firmada por cuatro sindicatos y publicada en los medios de prensa el día viernes 2 de octubre de 1992 y que hoy, al leerla, veo el petitorio tan vigente y aplicable a cualquiera de las binacionales.

Cómo no recordar al director jurídico de Itaipú Dr. Anastasio Acosta Amarilla, para quien la modificación del anexo A era como la octava maravilla y que, viendo su inminente rechazo en la plenaria del Congreso, cambió radicalmente de postura, despotricando contra el documento, ante nuestro asombro, y a quien el Dr. Francisco de Vargas encaró manifestándole que le hubiese gustado escuchar esa posición por lo menos un año antes.

Muchas aguas han pasado por los vertederos de estas represas en estas décadas, pero sin producir ningún watt de indignación y vergüenza. Solo ha servido para “limpiar” a los enemigos o torcer el carácter de los nuevos baroncitos. Es que los intereses binacionales suelen arrastrar, como los raudales de Asunción, voluntades, familias, proyectos, vidas humanas, pues tienen mucha fuerza.

Pero aún estamos los que, como el motoqueiro brasileño, nos aferramos a la rama salvadora de la esperanza, aunque nos llamen tilingos, al decir de un funcionario argentino en Yacyretá al referirse a mi persona; o chiita, como me llamó alguna vez José Alberto Alderete.

Aún estamos los soñadores como el compañero de lucha Blas Fernando Cañete, con cientos de huelgas de hambre y paros en busca de la dignidad, o Ramón Casco Carreras, con cientos de artículos certeros y oportunos, o Luis María Fleitas, con varios sumarios por decir que “en Itaipú hacen falta patriotas con autoridad moral”, por citar algunos que han plantado la semillita que hoy vemos brotar con la aparición de nuevos idealistas y técnicos más capacitados que nosotros: José Luis Enciso (h), Axel Benítez y otros. Nos hacen sentir orgullosos de lo poco que hemos hecho.

Esperamos que toda esta lucha redunde en algo concreto para nuestro país; por ejemplo: cumplimiento del Tratado de Yacyretá, alternancia en la Dirección Ejecutiva, precio justo por la energía, no más deudas espurias, no más atrasos en desembolsos, fuerza y sabiduría a los que irán a negociar, mucho patriotismo, mucha honestidad, mucha transparencia, no claudicar, hacer cumplir lo acordado en el Tratado y en el Anexo C. Económicamente, será mucho más importante para el país haber logrado esto, que participar en la copa del mundo. Vale la pena el sacrificio.

Décadas

Muchas aguas han pasado por los vertederos de estas represas en estas décadas, pero sin producir ningún watt de indignación y vergüenza.

* Srio. Gral. SINATRAY-Yacyretá y ex Srio. Gral. STICCAP-Itaipú.