Definitivamente, la sociedad paraguaya presenta nuevos patrones de comportamiento y adopta progresivamente los modos de vida urbanos: aumentan los empleos terciarios mientras disminuyen los empleos agrícolas, los jóvenes apuestan fuertemente por los estudios universitarios, la población comienza a adoptar otras prácticas culturales.
La emancipación de la mujer en la sociedad es otro elemento que alimenta el dinamismo de las ciudades ya que es a través de las actividades terciarias, concentradas en las ciudades, que las mujeres se insertan en el mercado laboral.
Por otra parte, la disminución de la cantidad de hijos por mujer (que pasa de 6,7 a 2,9 entre 1960 y 2011) es un indicador evidente de una cierta voluntad de planificar y proyectar la vida a futuro. Finalmente, las tecnologías de la información y de la comunicación juegan un papel determinante al vehicular los modos y estilos de vida urbanos. Con sus nuevos empleos asalariados, sus comercios y servicios, sus universidades y sus oportunidades de negocios, las ciudades están llamadas a actuar como los espacios privilegiados donde se proyectará la sociedad paraguaya. El fenómeno de urbanización creciente en el Paraguay presenta tendencias irreversibles.
