El caso de Paraguay es particular porque dispone de una estructura por edades, en el que predomina la población joven, como resultado de procesos históricos (marcada pérdida de población total y especialmente masculina, cerca del 90%, durante la Guerra contra la Triple Alianza, y pérdida de alrededor de 20.000 hombres en la Guerra del Chaco), observa la consultora Investor Economía. Al no recibir inmigrantes extranjeros de forma sistemática ni en volúmenes considerables, la población paraguaya retrocedió a estadios anteriores y tuvo que restructurarse en condiciones de pobreza y déficits generalizadas que caracterizaron a la posguerra. En este contexto de marcada fragilidad social e institucional, el aumento de la población fue relativamente lento, con una alta tasa de natalidad, pero que se equilibraba con otra alta tasa de mortalidad.
Los tiempos demográficos largos siguieron formateando la población paraguaya que no había sido muy influenciada por políticas públicas eficientes que tiendan a disminuir la mortalidad y de esta forma alimentar un crecimiento demográfico.
Coincidentemente con este proceso demográfico que se inicia a finales de la Guerra contra la Triple Alianza y va al menos hasta 1950, la economía paraguaya experimentó un proceso de lento crecimiento, con sistemas productivos agrícolas incipientes, mercado interno muy pequeño y acceso al mercado internacional con extremas dificultades. Las actividades industriales eran pequeñas y precarias, resultado de una demanda restringida de la población, donde se reafirma quizás la característica de economía de subsistencia no solo en la agricultura, sino en los demás sectores.
No es sino hasta finales de la década de 1970 cuando tanto el crecimiento demográfico como la economía comienzan a tener un marcado crecimiento. La apertura de frentes pioneros agrícolas internos así como la construcción de la represa de Itaipú representaron poderosos motores de incremento poblacional.
Si se comparan las curvas de población y del producto interno bruto a valores constantes de 1994, se observa que el crecimiento económico acompaña al crecimiento demográfico y se encuentra muy asociado al mismo. La estructura por edades de la población paraguaya, dominada en gran parte por los jóvenes, constituye un poderoso factor de crecimiento económico, pues el país dispone de un contingente numeroso de fuerza laboral.
