Las pobres niñas pobres

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
Imagen sin descripción

El 11 de octubre ha sido declarado por la ONU como el Día Internacional de la Niña, iniciativa promovida por la organización Plan Internacional. En general, ya es todo un desafío lograr una infancia en pleno gozo de sus derechos, pero resulta aún más difícil cuando se trata de las niñas.

Cada niño y niña es importante, ellos tienen los mismos derechos y desde luego que se merecen las mismas oportunidades, sin embargo las niñas reciben una doble discriminación: por ser menores y mujeres; mientras que la vulnerabilidad a sus derechos impacta de manera significativa a toda la comunidad y a su futuro. En este artículo te propongo reflexionar conmigo sobre las implicancias sociales y económicas que trae aparejada esta situación, tanto para la vida de cada niña vulnerada en sus derechos, como para sus familias, para su futuro y para la sociedad en su conjunto.

Realidad palpable

En nuestro país nos enteramos a diario de casos de abuso sexual y violencia en niñas y adolescentes, quienes están más expuestas que los niños. Además, la deserción escolar es más alta en niñas, debido usualmente a que deben trabajar en su casa o en hogares ajenos, donde nuevamente se encuentran frágiles en el cumplimiento de sus derechos.

En nuestra sociedad, así como en varios países de Latinoamérica, el abuso y la violencia sexual son temas tabú. Para una niña, ser violada es una vergüenza, incluso en los países ricos y más desarrollados, los jueces, el sistema judicial y hasta la familia pueden llegar a culpar a la víctima en lugar de al violador.

Hace solo unos días atrás, a través de las redes sociales y de la prensa, nos enterábamos sobre un padre que maltrató físicamente a su hija de solo dos años en un shopping capitalino ante la vista e impaciencia de muchas personas. Pero coincidentemente al tratarse un proyecto de ley sobre el buen trato que se debe proveer a los niños, una diputada defendió a los padres en maltratar a sus hijos para supuestamente corregirlos.

Ante el repudio de la ciudadanía a esta clase de situaciones, cabe destacar la hipocresía colectiva que enferma a la sociedad, pues en muchos hogares, incluso en los más favorecidos económicamente y en su estatus social, aún se considera al castigo físico o emocional como una forma natural y hasta conveniente de obrar para educar a un niño o niña, hay algunos que hasta se convencen diciendo que es por el bien del hijo/a.

Si nos enfocamos en las niñas pobres, nos encontramos con la descarnada realidad de que en nuestro país a miles de niñas hasta les es negado el derecho a la educación, cuando justamente son quienes pueden transformar a través de ella sus vidas y el mundo a su alrededor.

Importancia y relevancia

El 97% de los niños pobres que terminan la secundaria salen de la pobreza, y siendo que las niñas convertidas en mujeres adultas influirán de manera directa en la próxima generación, podemos afirmar que con la protección y resguardo de su derecho a estudiar, estaríamos rompiendo el círculo de la pobreza.

Cada niña que tenga la oportunidad de finiquitar su educación secundaria tendrá menos probabilidades de sufrir violencia pues podrá sostenerse dignamente a sí misma y a sus hijos, además su nivel de instrucción le permitirá tomar mejores decisiones tanto para ella como para sus hijos, podrá comprender sus derechos y convertirse en un eje de cambio en su entorno, además de que podrá influir en el cambio de ingresos de su familia, en su calidad de vida y por ende aportará también al crecimiento socioeconómico de su comunidad.

Los estudios realizados por Plan Internacional demuestran que por cada año adicional de escuela secundaria que estudia una niña, su capacidad de ingreso aumenta entre un 15% a 25%.

Lamentablemente en nuestra comunidad, aún la violencia física y el abuso sexual siguen siendo grandes barreras para que las niñas puedan terminar incluso la escuela primaria. A esto se suma el hecho de que en los hogares pobres rara vez se contempla el estudio como prioritario, por lo tanto no solo no cuentan con el entorno adecuado para estudiar sino incluso usualmente tampoco reciben apoyo de la familia, sino más bien presión por que dejen la escuela para trabajar y ayudar al sustento del hogar. Solo el 2% de los niños y niñas que crecen en hogares con baja predisposición a la educación terminan la secundaria, siendo inevitablemente la deserción escolar una condena a la pobreza y a repetir el ciclo con sus propios hijos.

Se ha revelado a nivel mundial que incluso en el ambiente escolar, donde deberían sentirse y saberse seguras, existen maestros que fuerzan a las niñas a realizar actos sexuales y las amenazan con bajas calificaciones si no cooperan o si comentan sobre la situación a la que están siendo sometidas.

Los datos demuestran que el 20% de los embarazos en el país son de adolescentes, resultando que la gran mayoría de estas niñas se retiran del ámbito escolar sin posibilidades futuras de incrementar sus ingresos ni proporcionar a sus hijos una oportunidad mejor, al contrario, ahora su situación se ve agravada pues debe mantener y criar (probablemente con la ausencia del padre) a un hijo o hija.

También se reconoce que la discriminación basada en el género es una de las causas fundamentales de la pobreza infantil, condenando a la actual generación y a las futuras a consecuencias nefastas, por lo que resulta clave para la sociedad la atención prioritaria de las niñas vulnerables.

Las niñas enfrentan obstáculos diferentes para el respeto de sus derechos, sin embargo cuando la vida de las niñas mejora, todos se benefician, incluso los niños que aún no han llegado. Al garantizar que una mujer tenga acceso a la educación y a la atención adecuada de su salud, estamos favoreciendo a la posibilidad de acceso al empleo, y al resguardo de sus hijos, además se convertirían en ciudadanas con mayor participación y compromiso en la transformación positiva de la sociedad.

Las dificultades especiales y urgentes que atraviesan las niñas requieren atención de manera inmediata y adecuada, por ello apoyo totalmente la creación de un Día Internacional de la Niña, pues será una herramienta para poner de manifiesto las necesidades de protección particular que tienen las niñas y en especial su proyección de mejora en calidad de vida así como para toda la sociedad en las próximas generaciones. Sigamos hablando de dinero, así aprendemos a manejarlo mejor.

20%

Los datos demuestran que el 20% de los embarazos en el país son de adolescentes, el resultado es que la gran mayoría de estas niñas se retiran de la escuela.

Género

La discriminación basada en el género es una de las causas fundamentales de la pobreza infantil, condenando a la actual generación.

gloria@ayalaperson.com.py