Línea de 500 kilovoltios, una decepción más

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El 24 de julio del corriente año se realizó la energización oficial de la línea de 500 kilovoltios de propiedad de la ANDE, cuyo trazado interconecta la central hidroeléctrica Yacyretá con la estación Ayolas, y desde ahí con la estación Villa Hayes.

La energización se realizó desde la estación Ayolas y no desde la central hidroeléctrica Yacyretá, porque los trabajos de adecuación para recibir y conectar la nueva línea no fueron realizados en tiempo y forma. 

Tampoco concluyeron los trabajos de instalación del banco de transformadores de 500/220 kilovoltios, de 600 megavatios de potencia, en la estación Villa Hayes, por lo tanto el sistema eléctrico paraguayo no puede retirar energía de Yacyretá a través de la nueva línea, en el nivel de tensión de 220 kilovoltios, sí continua siendo posible por la ya existente, limitada en 700 MW. 

Con relación a la posibilidad de que Yacyretá tome carga del sistema eléctrico paraguayo en 500 kilovoltios mediante su puesta en paralelo con la central hidroeléctrica Itaipú, 50 Hz; tampoco es posible, a pesar de que existen los equipos de sincronización para el efecto; pero aún falta ejecutar trabajos de ajustes en los controladores de los generadores de Itaipú, 50 Hz, y en las unidades generadoras de la central Yacyretá. Estos trabajos debieron realizarse; sin embargo aún no hay fecha definida para su ejecución.

Realizar trabajos de ajuste en ambas binacionales es normal, previsible y necesario al incorporarse un nuevo componente en el sistema eléctrico interconectado regional, en este caso, el sistema eléctrico paraguayo (ANDE). 

Hasta hoy, el sistema eléctrico paraguayo viene siendo operada en forma precaria, para vergüenza nuestra, los ingenieros electricistas. La ANDE ha dividido en dos el sistema eléctrico nacional y nos convirtió en apéndices de los sistemas brasileño y argentino. Esta configuración operativa constituye una verdadera herejía, porque desprecia los principios básicos de operación de un sistema eléctrico de potencia, impide el aprovechamiento de las ventajas de todo tipo que proporciona una operación conjunta entre Itaipú y Yacyretá, ya sea en términos de soberanía energética, confiabilidad, calidad del servicio eléctrico, así como reducción de pérdidas y costo del servicio, objetivos básicos de la operación interconectada. 

Se concluye, lastimosamente, que a pesar de la energización de la nueva línea de 500 kilovoltios, a un costo de 105 millones de dólares, nada ha cambiado, continúan vigentes las limitaciones para el retiro de nuestra potencia y energía desde Yacyretá, también las limitaciones operativas que impiden mejorar la calidad y confiabilidad del servicio eléctrico que brinda la ANDE al usuario paraguayo. 

Resumimos algunos de los problemas que continuarán vigentes, que podrían haberse solucionado con la entrada en servicio de la nueva línea de 500 Kv: 

1).-La capacidad de retiro de potencia y energía desde Yacyretá continúa limitada, artificialmente, en 700 megavatios. 

2).-Continúa siendo imposible realizar la sincronización de las centrales Itaipú y Yacyretá por falta de ajustes técnicos entre ambas centrales. No hay fecha para su realización. 

3).-Los trabajos que deban realizarse dentro de Yacyretá para habilitar la conexión de la nueva línea aparentemente comenzarán en breve, sin fecha cierta de culminación. De esto depende la conexión real de la nueva línea de 105 millones de dólares. 

Esta situación confirma que la Argentina tiene el control absoluto de la central supuestamente binacional. Es así que, mediante artilugios técnicos, operativos y financieros, se impide sistemáticamente el acceso de Paraguay a su parte de la energía generada en Yacyretá. La Argentina, probablemente, solo permitirá la conexión de la nueva línea después de que la tarifa de la energía de Yacyretá sea igual o mayor a la de Itaipú, evitando de esa manera que la ANDE la retire masivamente. Esto se concretó el 1 de agosto de 2018, fecha en que se aprobó la Nota Reversal 2/17, con lo cual se aumenta artificialmente la tarifa de Yacyretá con el reconocimiento de deudas creadas artificialmente. 

(*) Presidente de la AISEP