Un premio a la innovación e ideas que pueden mejorar la Itaipú

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La Itaipú Binacional estableció recientemente el premio ¡Eureka!, de incentivo a la innovación dentro de la empresa. Este concurso interno fue concebido con el objeto que los empleados puedan presentar ideas que mejoren los procesos vigentes en algunas direcciones, como la administrativa, la de coordinación, la jurídica y la dirección general, de ambas márgenes. Al mejorar los procesos, aumenta la eficiencia en la gestión; por consiguiente, disminuyen los costos. Cualquier empresa del mercado que aplique esto aumenta automáticamente sus rendimientos; pero todo esto serán migajas en Itaipú.

El reglamento estableció un premio de 7,5 millones para el primer lugar, 3,75 para el segundo y 1,5 millones de Guaraníes para la tercera mejor idea. También se establece que los primeros cinco lugares tengan un reconocimiento institucional. Sinceramente creo que existen buenas intenciones de mejorar los procesos y, consecuentemente, ahorrar millones de dólares en los costos institucionales.

Ojalá se establezca también un premio institucional para aquellos que denuncian actos corruptivos que desangran a la empresa; solo pido que los premios, en este caso, sean del 10 % de lo descubierto. Ahí sí habría un verdadero estímulo para el ganador o denunciante. Pero, reitero, todo esto serán migajas en Itaipú.

¿Dónde está la verdadera veta económica en Itaipú? Sencillo, en el uso paritario, equitativo y en la venta a precio justo, es decir del mercado, de nuestros excedentes energéticos. Hoy se ha creado una especie de revolución interna al eliminar las horas extras pagadas en efectivo. Se decidió compensarlas por descansos adicionales en días hábiles. Los beneficios sociales (salud, educación, etc), los salarios y algunas equivalencias laborales con los brasileños, sin embargo no pasan del 4 % de los costos institucionales. ¡No está por ahí el ahorro institucional! También siguen siendo migajas, tal vez las más pequeñas. El verdadero martillazo del costo de Itaipú corresponde a los servicios de la deuda, es decir a los interés usurarios.

Para el Dr. Miguel Abdón Saguier, titular del PLRA, “el presidente Cartes puede causar un inconmensurable daño a los intereses del Paraguay, ya que se muestra obstinado… en querer que el Congreso Paraguayo apruebe las Nota Reversal N° 6 del 12 de noviembre del 2014, referidas a Yacyretá... No entiende o no quiere entender que estas notas reversales no son sino un refrito mal recalentado por nuestros hermanos argentinos del protocolo del 29/05/98”. Esto demuestra una política de Estado concebida en forma unilateral, a espaldas del partido mayoritario de la oposición, y que tan mal asesorado está el Presidente.

Sin embargo, como optimista empedernido, aún creo que el gobierno es sincero al intentar disminuir la cantidad de planilleros del Estado al buscar la transparencia y procurar alguna mejoría en las binacionales.

Solo que ese esfuerzo queda opacado cuando esos supuestos “planilleros” pertenecen solo a la oposición; cuando archiva las sugerencias de Jeffrey Sach o desconoce el Acuerdo Lugo-Lula, que contempla la construcción de la exclusa de navegación, entre otros logros.

¿Qué pasa con todos aquellos seccionaleros, con honrosas excepciones, que volvieron a ingresar por “orden judicial” de una jueza colorada en contubernio con los sindicatos, también colorados ¿O de aquellos gerentes que por su mala gestión, causaron daños millonarios a los entes y siguen desfilando en las gerencias? El “opa rei” o impunidad es más nocivo que la misma corrupción.

Bueno, vayamos a mis sugerencias que las inscribiré en el concurso, con la sana intención de ganar los primeros lugares. Si mis ideas lograsen ahorrar al Estado, como mínimo, 1.000 millones de dólares al año, ganaré con justicia mis siete, tres o un millón de guaraníes. Aun así sigo sosteniendo que todo esto sigue siendo una migaja comparado con lo que podemos ganar con la venta de los excedentes paraguayos al mercado y la construcción de la exclusa de navegación.

1ª Idea: Que los directores ingresen al Directorio Ejecutivo por concurso, así como cualquier juez o ministro de la Corte Suprema, contralor general, ministro del TSJE o la más humilde, una maestra parvularia. La designación seguirá siendo del presidente de la República, pero de una terna final que atravesó un proceso justo, tal vez iniciada en la Cámara de Diputados. El Senado siempre seguirá dando su “acuerdo constitucional”.

2ª Idea: Que los 160 gerentes de la Itaipú también lleguen como en el final de una carrera y por un sistema de concurso interno de méritos y aptitudes, así como los empleados nuevos.

Que ser gerente sea el premio de un proceso interno que incluye eficiencia, honestidad y capacidad. Al poner valores numéricos a su afiliación por encima de sus logros académicos en universidades tradicionales se pudre todo. Muchos mediocres, egresados de universidades de “garaje”, han sido premiados por su “lealtad”.

Los “sindicalistas-oportunistas” han consentido esto y han prostituido la lucha laboral a cambio de prebendas. Hoy en Itaipú existe un solo gerente liberal; más de 160 son colorados. ¿Será que sabe esto el presidente? Yo pido al director general que publique los nombres de sus gerentes, con la afiliación, su especialización y algunos logros externos ante la sociedad.

3ª Idea: Disminuir las seis direcciones actuales a tres. Este concepto está basado en el principio más básico de la Economía: la minimización de los costos y la maximización de beneficios. También está basado en otro principio geopolítico: la reducción de una superestructura que solo benefició a nuestros socios condóminos y a los entreguistas y claudicantes paraguayos.

Con esta estructura se formaron los “barones de Itaipú” y los duques y marqueses posteriores.

Se quedaría la dirección general, por supuesto; se pueden fusionar la dirección administrativa con la financiera; la técnica con la de coordinación y la jurídica pasaría a ser nada más que una asesoría, rango que jamás debió haber pasado.

4ª Idea: Trasladar la subestación margen derecha (SEMD) fuera del perímetro binacional y pasarla bajo patrimonio de la ANDE, la dueña de Itaipú. En la ubicación actual (dentro del perímetro binacional) se somete al director técnico “ejecutivo” brasileño, quien en última instancia, es el que ordena o permite las operaciones y mantenimientos más importantes. La SEMD debe estar a cargo de un gerente y empleados de la ANDE, o con comisionados de Itaipú, trabajando en ella. No debemos olvidar que la subestación brasileña, su gemela, es de Furnas, una empresa mixta que está suficientemente alejada de la hidroeléctrica, como dice el Tratado.

5ª Idea: Revitalizar urgentemente la construcción de la exclusa de navegación. Con esta obra se ganaría miles de millones de dólares al abaratar los costos de fletes de productos agropecuarios, como la soja y la carne; se ahorraría combustible y el tráfico por rutas peligrosas y en mal estado. La cuenca del Paraná, con tres departamentos en la zona, es la que alberga riquezas naturales como suelo, clima, agua, consecuentemente, es una de las más productivas del país.

6ª Idea: Reiniciar las negociaciones para producir paneles solares usando el silicio brasileño y los excedentes paraguayos de la energía. El producto final se podría vender a precios de mercado. Hoy los paneles chinos provienen de la importación del silicio brasileño, que cruza todo el océano, miles de km, volviendo a precios multiplicados y usando hidrocarburos en el transporte. En Paraguay los paneles solares podrían crear miles de empleos y darle una alta plusvalía a la electricidad paraguaya. Se debe aclarar enfáticamente que el único excedente energético de Itaipú es paraguayo.

7ª Idea: Comisionar a todos los que están en un “freezer” a otra institución del Estado, donde puedan ser útiles al país. El congelador empresarial solo existe en la administración pública; jamás se vería en una empresa privada. Es una forma de planillerismo o de robo al Estado. Es también la forma más perversa de “vengarse” de un ex gerente o empleado, solo por ser de otro signo partidario. Existen brillantes compañeros que ofrendaron sus mejores años a esta empresa, tienen una excelente formación curricular, con buenos frutos e historial empresarial, pero que hoy están, por temor, por egoísmo o pusilanimidad de sus jefes, esperando su jubilación.

Hay hombres que luchan un día y son buenos; hay hombres que luchan un año y son muy buenos; hay hombres que luchan muchos años y son mejores; pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles. Bertold.

(*) Exsuperintendente de Energías Renovables de Itaipú