17 de octubre de 2026

Paraguay ocupa el puesto 109 entre 139 economías en el Índice Mundial de Innovación (GII) 2026 de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) con una puntuación de 21,1 puntos. Dentro de América Latina y el Caribe se ubica en la posición 16, todavía distante de las economías que encabezan la región. Chile aparece primero entre los latinoamericanos, en el puesto 51 mundial, seguido por Brasil (53), México (65), Uruguay (66) y Costa Rica (70).

Las empresas que innovan sin sistema pierden dinero, tiempo y talento. La ISO 56001, el nuevo estándar global de la innovación, llega para cambiar ese sistema: es la primera norma internacional que certifica la gestión adecuada de la innovación. Las organizaciones que adoptan reportan hasta un 30% más de eficiencia en sus procesos creativos.

Cada vez hay más sed de estar a la vanguardia. Y, en las últimas semanas, Paraguay fue host de múltiples espacios vinculados a innovación, startups, eCommerce, liderazgo y transformación digital. Distintos escenarios, distintas industrias y conversaciones diferentes entre sí, pero hubo algo que se repitió en todos: No era solamente la IA, sino la sensación de velocidad. La percepción de que todo está cambiando más rápido de lo que muchas organizaciones están preparadas para gestionar.

Un dispositivo inflable ideado por el argentino Jorge Odón empezó a usarse en hospitales europeos para asistir partos vaginales detenidos. Según BBC News Mundo, ya participó en 300 nacimientos y busca reducir lesiones ligadas al fórceps, la ventosa y cesáreas.

El reciente informe Perspectivas sobre las capacidades de innovación 2026, de la OMPI y el Growth Lab de Harvard, revela una dura realidad: mientras el conocimiento se expande a nivel global, la capacidad de transformarlo en riqueza sigue concentrada en pocas manos (10%). Para Paraguay, el desafío no es solo crecer su PIB, sino aprender a conectar sus fortalezas con la economía del futuro.