HERMANN SOERENSEN: Lo fundamental es mantener la calidad

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Como ingeniero comercial, dirigió una empresa del rubro informático durante seis años; luego, su pasión por la buena comida lo llevó a involucrarse con la cocina y así dar un paso importante hacia su emprendimiento Stuppendo, servicio de catering.

Lo que empezó como un hobby para Hermann Soerensen, hoy resulta un campo lleno de satisfacción. Es que después de recibirse de ingeniero comercial y encabezar una firma del sector informático, volcó sus manos a la cocina, formándose como chef. El joven empresario, de 34 años, dirige desde el 2007 su empresa de catering, llamada Stuppendo SRL, que está presente en más de 300 eventos al año. Este importante trayecto fue valorado por la Asociación de Empresarios Cristianos (ADEC), gremio que en 2011 lo premió en la categoría de Joven Empresario del Año.

Soerensen recuerda: “Empecé a estudiar cocina porque me gusta comer bien y porque una de las cosas que más disfruto es la buena comida. Siempre asocié las comidas con los momentos que uno vive, sean buenos o malos, con el sentido de compartir”.

I ngeniero y chef, Soerensen afirma que el mundo de la gastronomía lo conduce a estar cada día más interesado en investigar, probar, utilizar y conocer nuevos conceptos de platos.

Rememorando sus inicios, Soerensen hace hincapié en uno de sus profesores, en este caso, Adriano Pastrone. “‘Quiero que te dediques a la gastronomía y no que vengas a cocinar como un pasatiempo’, me dijo”, cuenta, resaltando que su maestro supo ver alguna cualidad en las comidas que preparaba.

Agrega que el negocio de las comidas lo empezó con un amigo y que luego cada uno optó por seguir emprendiendo, pero de forma independiente. “En un principio hacía ambas cosas; luego, me decidí por la cocina, que es lo que me apasiona, me encanta y creo que es algo que no tiene fin. Se trata de la cultura de la gente, la cultura de una ciudad, de un país, las costumbres. Todo esto yo veo como que está dentro de las comidas de cada lugar”, refiere el joven.

Añade que en lo que uno hace con empeño siempre verá algo nuevo, buenos cambios, ya que califica al proceso como algo muy válido. “Es algo muy gratificante que te feliciten o agradezcan por las comidas que preparaste y por el servicio que estás brindando; eso no tiene precio”, sostiene. En cuanto a su primera carrera, manifiesta que, de igual manera, estando en la cocina sigue relacionado con la ingeniería comercial. “Estar calculando el volumen y tiempo de cocción de las comidas, el stock, el inventario, el relacionarse con los clientes, el brindar un buen servicio, esto de alguna manera guarda relación a la ingeniería del ámbito comercial. Lo importante es saber usar las herramientas y lo aprendido”, subraya.

Mostrándose seguro de sus objetivos, Soerensen indica que este cambio en su vida profesional (de ingeniero a chef) lo hace feliz y más aún cuando observa que la gente disfruta del producto de todo un equipo de trabajo, haciendo alusión al plantel de profesionales que forma parte de Stuppendo. “La comida tiene significado: el conocer a través de ella a mucha gente, desde artistas, empresarios, futbolistas, mozos; compartir con niños e intercambiar opiniones es un agregado único”, dice.

Su firma brinda hoy servicios de catering para diversas actividades y programaciones de eventos. “Para mí, lo fundamental es mantener la calidad como mínimo e ir mejorando, y a eso apuntamos como empresa. Soy de los que creen que hasta las cosas mas pequeñas podrían enseñarte grandes secretos”, resalta. En otro punto, apunta que su nueva etapa en lo personal (acaba de contraer matrimonio) también es un paso de progreso y que, si bien tuvo varias propuestas para abrir restaurantes y traer franquicias, está enfocado a su pasión por el buen comer y al servicio de calidad. Aconseja dedicarse de lleno a lo que uno ama hacer, y no tratar de abarcar todo y salir perdiendo.

Comenta, además: “Me piden asesorías, pero de a poco voy desarrollando los proyectos, ajustando siempre el producto de acuerdo a lo que el mercado exige, porque lo esencial está en aprovechar las ventajas competitivas. El éxito nunca llega solo, hay que trabajar arduamente para conseguirlo”.

Asegura que de momento disfruta de su pasión, que es la gastronomía, de cada plato que prepara, de cada detalle a introducir, de cada ingrediente y, sobre todo, de su nueva etapa familiar. Concluye que tiene más planes de inversión en su formación, pero que está centrado en posicionar a su empresa de catering. “Estoy en la carrera de la vida, aprendiendo todos los días y, sobre todo, dispuesto a escuchar”, acota el profesional.

emilse.rolon@abc.com.py