Existe en la red una amplia variedad de contenidos inapropiados para cierta edad y madurez. Ante esta problemática es necesario conocer los recursos adecuados para enfrentarse a ella. Para reflexionar en grupo, proponemos comenzar con una serie de preguntas, como las siguientes:
¿Qué tipo de videos ves habitualmente en el smartphone?
¿Saben tus padres qué tipo de videos visualizas?
¿Te gusta que tus padres controlen el contenido que ves en internet?
¿Sueles dejar que los videos se vayan reproduciendo uno detrás de otro?
¿Cómo eliges lo que vas a ver?, ¿es lo que está de moda o ven tus amigos?
«Los menores han normalizado la visualización de contenidos en línea a través de plataformas webs y apps móviles generalistas, como YouTube o Netflix, donde hay contenidos dirigidos a personas adultas, así como otras plataformas específicamente dirigidas al público infantil, como YouTube Kids, Clan, Boing, Disney, entre otras que resultan más apropiadas. Sin embargo, hemos de ser conscientes de que no todos los contenidos infantiles son igual de adecuados. Por ejemplo, un menor de corta edad puede acceder fácilmente a contenidos dirigidos a preadolescentes, o bien encontrarse algunos complejos que puede no entender por su propio nivel de madurez. Asimismo, otros pueden tener un menor aporte educativo. En estos casos podría sentirse algo confuso, perturbado o, incluso, podría llegar a resultar dañino para su desarrollo». Es importante generar conciencia sobre puntos como la reproducción automática de contenidos, cuya estrategia es lograr un mayor consumo de, por ejemplo, videos y, a su vez, publicidad, y dirige el consumo a temáticas concretas que, muchas veces, se aleja del interés inicial del consumidor.
Ante ciertos contenidos inapropiados, «el mensaje clave a transmitir es que (...) deben detener la reproducción si es posible (...) y comunicárselo a un adulto. Para los menores, estos dos pasos pueden resultar complejos después de ver un video que les ha perturbado o que no comprenden. Y es que, en ocasiones, sienten que deberían ser capaces de ver o comprender determinados contenidos (por ejemplo, cuando algún compañero/a dice que los ha visto), se creen culpables por haber sentido curiosidad, o no poseen la confianza o las habilidades sociales suficientes para expresarlo sin temor.
Recuerda que:
No a todos les pueden gustar los mismos videos.
Si sabes que una persona se va a sentir mal con un video, no se lo enseñes.
Si un video habla mal de un compañero/a, debes decírselos a tus padres o profesores.
Si encuentras un video que no te gusta, te asusta o te molesta, debes detener la reproducción y decírselo a un adulto.
Fuente: https://bit.ly/3aPECGm
