La evaluación de los contenidos actitudinales deberá hacerse junto con la de los contenidos conceptuales y procedimentales a lo largo de todo el proceso de aprendizaje de los alumnos. Conceptos, como buena disposición, interés, esfuerzo, curiosidad intelectual, responsabilidad, constancia, creatividad, actitud general, entre otros, son términos que forman parte de lo que reconoce como actitud global frente al proceso de aprendizaje, identificándose por tanto con los contenidos actitudinales.
Estos contenidos actitudinales se relacionan con otro concepto que desde el sistema educativo se trasmite con la pretensión de que lo adquiera el alumnado: los valores.
Valores de tolerancia, convivencia, participación, comunicación, respeto, otros han sido y son trasmitidos consciente o inconscientemente por los profesores, dentro y fuera de las aulas. Hemos de tener presente que las actitudes y los valores son uno de los elementos integrantes de las competencias elementales.
Las actitudes poseen un componente valorativo y constituyen la cristalización de los valores asumidos. Las actitudes a adoptar serían, por lo tanto, consecuencia de la asunción de los valores que una persona tiene interiorizados. Sobre las actitudes antes mencionadas no ejerce el sistema educativo monopolio alguno, sino que por el contrario es el sistema educativo el reflejo de las actitudes y de los valores imperantes en un determinado contexto social. Es, por lo tanto, la propia sociedad y las instancias que la forman (ciudad, barrio, familia, grupo de amigos, entre otros) la depositaria de los valores de los que se nutre la persona. Ello significa que las actitudes y los valores imperantes en el contexto sociocultural y en la sociedad en la que está inmerso el estudiante y el centro educativo ejercen una enorme influencia en el ámbito educacional, siendo decisivos para condicionar la dinámica que sobre actitudes y valores se desarrollará dentro de las aulas e, incluso, para condicionar las actitudes y valores que asumirá cada estudiante.
Los flujos de influencia en el ámbito educacional suelen circular casi siempre en un mismo sentido, esto es del exterior al interior del centro educativo, por lo que no es frecuente que las actitudes generadas y los valores asumidos en el interior de las instituciones educativas ejerzan su influencia fuera de los mismos, antes al contrario son los valores socioculturales del exterior los que determinan las actitudes y valores imperantes en el interior de las aulas. La institución constituye uno de los agentes principales de influencia en la formación de actitudes y valores, ambos constituyen uno de los contenidos básicos de la formación a ofrecer desde la organización educativa. Dicho de otra manera, las actitudes y los valores pueden aprenderse y, por lo tanto, deben enseñarse y evaluar su logro. Se llevan a cabo a través de las relaciones interpersonales y con las prácticas educativas que se desarrollan en la institución.
Desde todas las áreas del currículum pueden enseñarse y trasmitirse actitudes y valores junto a conceptos y estrategias.
Fuente: CASTILLO, S. y CABRERIZO J. (2010). Evaluación Educativa de aprendizajes y competencias. Pearson Educación, S.A. Madrid.
TOBÓN TOBÓN, S. (2010) Formación integral y competencias. Pensamiento complejo, currículo, didáctica y evaluación. Bogotá: Ecoe Ediciones.
