El origen de la diversidad
A continuación, te presentamos una clasificación básica de los pueblos originarios de América según sus formas de vida: los cazadores recolectores, los agricultores o cultivadores y las grandes civilizaciones.
1- Los grupos de cazadores recolectores
Los primeros grupos humanos se organizaron en grupos pequeños con lazos familiares denominados bandas, donde la máxima autoridad era el jefe de familia. Como su nombre lo indica, su sistema de vida se basaba en la caza de animales y recolección de frutos silvestres, huevos, miel y tubérculos. Este sistema de vida les obligaba a mantenerse en permanente movimiento, razón por la cual no construían viviendas permanentes, sino que aprovechaban las cuevas o refugios rocosos para protegerse de las inclemencias del tiempo. Los grupos de cazadores recolectores se distribuyeron por todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego.
2- Los grupos de cultivadores o de agricultura incipiente
A diferencia del grupo anterior, muchos pueblos originarios comenzaron a dominar el cultivo de alimentos, aunque básicos al principio, como los tubérculos: papas, mandioca, etc. Al cultivar, su estilo de vida pasa de nómada a sedentario, puesto que deben instalarse en un lugar para esperar la cosecha de los cultivos. Y, por la misma razón, al ser sedentarios formaron las primeras aldeas organizadas, con división del trabajo entre sus habitantes: algunos seguían con la tradición de la caza y la recolección, otros cultivaban y, también, desarrollaron la elaboración de la cerámica, muy útil para guardar las cosechas. A estos grupos se los conoce con el nombre de cultivadores o grupos de agricultura incipiente.
3- Las grandes civilizaciones
Dos espacios geográficos ofrecieron inigualables condiciones para que, algunos de los primitivos grupos de cazadores recolectores dieran un paso más hacia el desarrollo de sociedades agrícolas, con la implementación de la cría de animales y el cultivo de alimentos: Mesoamérica –sur de México y gran parte de Centroamérica– y la región denominada de los Andes centrales (Perú, Ecuador, norte de Chile y noroeste de Argentina). Así, el hecho de contar con los alimentos a disposición de la población permitió el asentamiento definitivo en los lugares de producción, y las sociedades evolucionaron, primero en aldeas y, posteriormente, en grandes ciudades. La gran jerarquización de las sociedades las convirtió en Estados primero y en imperios después: el Imperio azteca y el Imperio inca. Ambos imperios americanos se destacaron notablemente por su logros en diferentes aspectos, como el desarrollo del arte, las técnicas diseñadas para la producción de alimentos, la construcción de monumentales edificaciones y complejas ciudades, calendarios, sistemas jeroglíficos, etc.
