Aprendizaje motriz y juegos tradicionales

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Aprendizaje motriz y juegos tradicionales
Aprendizaje motriz y juegos tradicionales

La motricidad como movimiento voluntario es un factor relacionado con la calidad de vida, por lo cual potenciar dicha variable con juegos tradicionales puede repercutir positivamente en el aprendizaje y la potenciación motriz en la infancia.

La actividad lúdica en la vida de los niños es de suma utilidad en muchas ciencias y en especial en la educación física para la salud, permitiendo adquirir una evolución en el patrón motor al desarrollar una serie de habilidades y destrezas.

Los juegos tradicionales son manifestaciones lúdicas divertidas que han sido transmitidos de generación en generación y que, además de divertir, rescata tradiciones y costumbres de nuestros antepasados. Forman parte inseparable de la vida de cada niño, joven y adulto y, sobre todo, no es posible explicar la condición social del individuo sin los juegos; estos son una expresión cultural de la adaptación que ha protagonizado el ser humano en relación con su entorno.

Los juegos tradicionales de nuestra cultura vinculadas a la niñez, adolescencia y adultez, en la actualidad han perdido su interés por un segmento de la juventud al ser remplazados por juegos tecnológicos, electrónicos y otros medios que han influenciado en el desarrollo general.

La utilización de la estimulación motriz mediante el movimiento favorece el desarrollo de las personas, enriquece la comunicación, la salud, la exploración, las conductas y la creación, habilitando y descubriendo posibilidades. La motricidad se refiere, por tanto, a sensaciones conscientes del ser humano en movimiento intencional y significativo en el espacio-tiempo, objetivo y representado, implicando percepción, memoria, proyección, afectividad, emoción y raciocinio. Por ello, numerosas investigaciones evalúan la motricidad como expresión del desarrollo humano. El juego activo en el niño se centra alrededor de su cuerpo y proporciona el aumento de habilidades motrices y físicas divididas en las categorías de estabilidad, locomoción y manipulación.

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Estimulación a niños con síndrome de Down

Una deficiencia que se presenta a través de una incorrecta combinación en los movimientos acompañados de torpeza general en niños con problemas locomotores, se manifiestan como una insuficiencia que provoca problemas de coordinación corporal, siendo estas insuficiencias comunes en niños con problemas psicomotrices, derivados de anomalías genéticas como lo es el síndrome de Down. El estímulo motor de los niños con síndrome de Down se caracteriza por un retraso en el alcance de los ítems motores, tanto de motricidad gruesa como de motricidad fina, por lo tanto, la actividad física puede ser un potenciador motriz y emotivo para estimular habilidades en niños Down. La conducta motora está determinada por un conjunto de sistemas que interactúan activamente para producir el movimiento. Las habilidades motoras de un niño pueden reflejar inmadurez intelectual asociados a un problema de desarrollo, o ser la expresión de una lesión cerebral. Las primeras se manifiestan con signos neurológicos, por ejemplo, incapacidad para saltar en un pie, o dificultad de realizar movimientos alternos de los dedos.

No obstante, las destrezas de los niños no dependerán exclusivamente de los factores genéticos, sino además de la estimulación y apoyo que adquieran desde su nacimiento, donde la implementación de juegos tradicionales puede estimular el desarrollo motriz potenciando a la vez las tradiciones nacionales.