La inclusión solo será posible si los docentes son agentes de cambio capacitados y cuentan con los valores, conocimientos y actitudes necesarios para que todos los alumnos tengan éxito.
Muchos países han avanzado en determinadas áreas, como preparar a los docentes para apoyar a todos los alumnos, trabajar con otros, reconocer el valor de la diversidad y comprometerse profesionalmente. Sin embargo, los sistemas educativos de todo el mundo afrontan el gran reto de cambiar las actitudes, dotar a los docentes de las competencias necesarias para apoyar a todos los alumnos, ofrecer entornos de trabajo propicios e incluir la capacitación docente obligatoria dentro de las legislaciones sobre inclusión de cada país.
Las reservas de los docentes para impartir una educación inclusiva para todos pueden derivarse de la falta de confianza en la capacidad del sistema para apoyarlos. Desde la formación del profesorado y una capacitación continua en servicio.
A pesar de que se publican cada vez más leyes, planes, estrategias y políticas en todo el mundo en nombre de la educación inclusiva para cumplir los compromisos que los países asumieron en el marco de la Convención de las Naciones Unidas sobre los derechos de las personas con discapacidad y, el cuarto Objetivo de Desarrollo Sostenible, se plantean generalmente dos grandes dificultades. En primer lugar, muchos programas de formación de docentes aún no han adoptado este amplio concepto de inclusión, y en su lugar tratan la inclusión en la formación de docentes principalmente como un tema especial, impartiendo competencias especiales que se aplicarán en entornos especiales. En segundo lugar, incluso cuando los países adoptan el enfoque adecuado, a menudo media una gran distancia entre las declaraciones y las acciones, sobre todo en lo que respecta a la preparación de los docentes.
A fin de alcanzar este objetivo, los sistemas de capacitación docente deben ofrecer un aprendizaje teórico y práctico, y centrado en la adopción de una actitud verdaderamente inclusiva y centrada en el alumno, por parte del docente. Los docentes deben contar con el apoyo de los auxiliares docentes, de los directores de escuelas, supervisores y directores departamentales para lo cual esos miembros deben estar bien preparados. También deben trabajar con los padres y las organizaciones comunitarias que representan a grupos en riesgo de exclusión.
