Neurociencias (16)

El ejercicio y el cerebro son aliados en el aprendizaje.

Preparar al cerebro
Preparar al cerebroABC COLOR

¿Por qué es importante que los alumnos no estén estáticos mientras estudian? ¿Qué sucede en sus cerebros durante una clase?

Aquí veremos los seis propósitos del movimiento:

Preparar al cerebro

Los movimientos físicos ayudan a preparar al cerebro para el aprendizaje.

Uno de los objetivos de un aula «cerebralmente amigable» es establecer un ambiente de aprendizaje agradable y acogedor: esto predispone a nuestro cerebro a aprender e incorporar movimientos que mejorarán las conexiones neuronales para que las capacidades cognitivas se potencien.

El movimiento es un efectivo «recreo cerebral», del mismo modo que las actividades que estimulan el ejercicio y la salud. Los movimientos ayudan a los estudiantes a aprender y mejorar la concentración. Asimismo, mejoran las habilidades cognitivas.

El sistema vestibular (del oído) cumple con dos funciones: primero contribuye con el sentido del equilibrio. Segundo, control a los movimientos oculares de manera tal que las imágenes permanezcan invariables y en foco, a pesar de cambios en la posición corporal.

Estas funciones permiten comprender la conexión entre el sistema vestibular y las habilidades académicas, ya que este sistema es crucial para las funciones cognitivas.

El reconocimiento espacial nos permite sentir los objetos que nos rodean en el espacio, así como la posición de nuestro cuerpo en el mismo. Sin esta capacidad, los alumnos pueden tener dificultades en:

- La lectura.

- La organización del trabajo escrito.

- La comprensión y reproducción de conceptos matemáticos abstractos y formas.

Varios movimientos rotatorios, de equilibrio, salto y giratorios pueden ayudar a desarrollar y mejorar el sistema vestibular y la percepción espacial. Cuantos más sentidos se utilizan para aprender más probable es que la información sea depositada en la memoria de largo plazo y luego recordada.

Proveer «recreos cerebrales»:

El objetivo de los «recreos cerebrales » es darle al cerebro un descanso del trabajo académico. Esta puede ser una propuesta «aterradora» para algunos docentes debido a la presión existente para cubrir una gran cantidad de contenidos en un tiempo dado: ¡no hay tregua para que el cerebro descanse! ¿O si la hay?

A menudo, la exigencia de cubrir todos los contenidos es tan grande que los docentes quedan atrapados en la simple tarea de «terminar» el programa. Pero la pregunta fundamental es: ¿Están aprendiendo los alumnos todos los temas o solo se los están enseñando?

Consideremos cómo aprende el cerebro desde un punto de vista fisiológico: aproximadamente el 90 % de nuestro oxígeno corporal y cerebral está «estancado», a menos que realicemos una inspiración profunda o nos paremos y nos pongamos en movimiento.

Una disminución del oxígeno puede generar problemas de concentración y memoria.

Fuente: CUDA, M. 2018. Neurociencia, didáctica y pedagogía. Aportes a la escuela de hoy. Ciudad autónoma de Buenos Aires

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