Árboles (1)

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
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Los árboles frutales, de sombra, nativos o no, pueden ser cultivados en invernaderos o almácigos del huerto; eligiendo un árbol cuyas características sean buenas para luego seleccionar las semillas.

Cultivar nuestro árbol desde el principio en nuestro huerto lleva su tiempo y trabajo, pero la satisfacción y la seguridad de tener árboles sanos y de buen origen, merece la pena el esfuerzo. Además podemos preparar nuestros árboles nativos para la reforestación de la zona en que vivimos.

Aspectos a tener en cuenta al momento de seleccionar el árbol del cual obtendremos las semillas.

1. Que la semilla esté en buen estado. Para saber si las semillas son buenas, podemos sumergirlas en agua durante 48 hs. Las que flotan están vacías, por lo tanto no sirven para cultivar. Las que se hunden, están llenas y son buenas o viables.

2. Que sea un ejemplar sano. El árbol debe tener aspecto saludable.

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3. Que no sea ni muy joven ni muy viejo.

4. Que exista regeneración debajo del ejemplar a cosechar o cerca de él (crecimiento de nuevos árboles de la especie).

5. Que coexistan árboles masculinos y femeninos de la misma especie. Muchas especies forestales y frutales presentan los dos sexos separados, uno en cada ejemplar.

La recolección de semillas de varios árboles, ya sea que tengan o no abundante fructificación asegura una mayor posibilidad de germinación en el almácigo.

Esto puede hacerse directamente del árbol o cosechándolas del suelo o colocando una lona tendida bajo el árbol y sacudiendo las ramas o esperando que caigan.

Trasplante

Alcanzando los 8 a 10 cm de altura en el almacigo, se procede a hacer un trasplante no definitivo que se denomina repique. Las plantas deben poseer sus hojas verdaderas.

Si la raíz es muy larga, se debe podar sacando aquellas que estén dañadas. Esto asegura el crecimiento de raíces principales más fuertes y verticales.

Se extraen las plantas del almácigo colocándolas cada una en un envase (de yogur, latas de conservas, bolsas de plástico) o en canteros dando una separación de 15 a 25 cm.

Se realiza el mismo proceso que usamos en el huerto. Sólo debe tenerse mayor cuidado de que las raíces no se doblen. Para evitarlo, una vez colocadas las plantas, se tira suavemente hacia arriba. La tierra del envase debe estar húmeda antes del trasplante.

Luego, ponerlas a media sombra durante un mes hasta que se fortalezcan.

Las plantas en estas condiciones pueden permanecer en el almácigo o en macetas por 3 años o más antes de llevarlas a terreno definitivo.

Actividades

a. Averigua cuáles son los árboles nativos de la zona donde vives.

b. Elabora una lista e investiga sobre cada uno.

Fuentes

Lerena Gabarret, A. (1980) Enciclopedia de la huerta. (7.ª Edición). Buenos Aires. Editorial Mundo Técnico SRL.

Lebed, Ing. Agr. O. (1993) Reproducción de plantas nativas. La Gráfica. Argentina.