¡Basta de violencia!

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La violencia se puede manifestar de distintas maneras, puede ser verbal, física o psicológica. Lo que varía es quien la ejecuta (agresor) y quien la recibe (víctima). En la escuela, los niños agreden a sus compañeros y, en muchos casos, no se dan cuenta de que lo hacen porque el maltrato pasa como un juego o se convierte en una costumbre.

Veamos qué actitudes tenemos que evitar y cómo podemos mejorar.

No es divertido que:

Nos llamen por una característica física: gordo, flaco, largo, entre otros.

Relacionen nuestro nombre con algún personaje cómico, malo o feo.

No nos elijan para integrar la selección en un deporte porque no somos muy buenos deportistas.

Escondan nuestros útiles.

Nuestros juegos en los recreos incluyan empujones, patadas o cachetadas.

Nos insulten cuando perdemos una jugada.

Dejemos de lado a unos compañeros por agradar a otros.

Hablemos utilizando malas palabras.

Ignoremos a otros porque son diferentes a nosotros.

Amenacemos «jugando».

¡Qué gusto!

Prepararse para ir al cole con alegría. Esto sienten los niños que comparten, juegan y trabajan juntos sin peleas ni agresiones de ningún tipo.

¡Qué feo!

Escuchar a los adultos hablar mal de otra persona, ya sea de otro adulto o un niño.