Camila Pirelli: una atleta sin límites

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La atleta Camila Pirelli Cubas (29 años) no tiene límites. En el 2017, el mundo del atletismo la creía acabada, debido a una grave lesión en la rodilla y un accidente automovilístico. Sin embargo, superó todas la barreras y volvió a ganar una medalla de oro en el Iberoamericano de Trujillo, Perú, en agosto pasado.

El ABC Escolar entrevistó a Camila, quien en su carrera deportiva supo de las mieles del éxito, aunque, también, de las frustraciones y desesperanzas.

Pirelli fue la única atleta paraguaya que se colgó el oro en el 18.º Iberoamericano de atletismo, celebrado en la ciudad de Trujillo, Perú, el domingo 26 de agosto, al ganar la prueba de heptatlón.

Un año antes parecía que su carrera había llegado a su fin, debido a la grave lesión en la rodilla derecha, producto de la rotura total del ligamento cruzado anterior y fractura del cuerno del menisco interno. Para colmo de males, cerca del final del 2017 tuvo un accidente automovilístico que retrasó su vuelta a las pistas.

Camila nos cuenta el viacrucis por el cual pasó. «El 28 de mayo del 2017 sufrí la seria lesión y el 30 de junio me operé. En el proceso recuperatorio hice reposo activo, me enfoqué a entrenar el resto del cuerpo: la otra pierna y los brazos, además de trabajo de resistencia y velocidad en el agua, durante seis meses».

Cuando estaba a punto de volver, el destino le jugó otra mala pasada. «Estaba lista para regresar cumplidos los seis meses, pero tuve un accidente en el que sufrí la fractura del segundo metacarpiano y tuve que esperar otros 15 días para entrenar normalmente, y ya era febrero del 2018. Estaba cerca la competencia más importante del año: el Odesur de Cochabamba, en junio, y tenía que demostrar que estaba apta para representar dignamente al país. Por fortuna me adjudiqué la medalla de bronce en heptatlón y renació la confianza».

La dueña de varios récords a nivel nacional, sudamericano e iberoamericano ve con optimismo el futuro. «Después de ganar el oro en el Iberoamericano, tengo esperanzas de llegar con posibilidades a los Panamericanos de Lima-Perú del 2019 y, también, a los Juegos Olímpicos del 2020, en Tokio. A partir de ahora, con mi entrenador, Thomas Zuddy, y mi madre, Magdalena (gran atleta de los años 70), estamos planificando la preparación del próximo año, con miras a pelear una medalla en los Panamericanos». Si Camila lo dice, todo es posible, pues ella no tiene límites.