La declamación: un homenaje para el maestro y un arte para la vida
La declamación es la interpretación de un poema. Transmite el mensaje a través de la armonía de la voz y la sutileza del gesto. Su objetivo es que los espectadores vibren con el significado de las palabras, el sonido, los sentimientos y las emociones que transmite el poema. Para lograrlo, hay que saber hablar con corrección, soltura y elegancia; cualidades que desarrollan ampliamente la competencia de expresión oral, y sirve para toda la vida.
Hoy te daremos algunas ideas para practicar a declamar y homenajear a tus profesores en su día.
Loprete (1989) sentencia que algo que debe caracterizar a la declamación moderna es la naturalidad, pues dice que es la base de la estética, y que el declamador debe ir al fondo del poema, a su esencia. Afirma que, a veces, una mirada y un acento bien marcado bastarán para significar la idea principal del poema. Una pronunciación correcta, acentuación con elegancia y un fraseo coherente respetando las pausas del escrito.
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- La buena dicción permitirá que cada verso llegue con claridad.
- El volumen adecuado, intermedio, no hablar tan bajito ni gritar posibilitarán disfrutar los matices de la voz.
Además, debemos cuidar que:
- El movimiento sea natural, es decir, no quedarse fijo en un lugar ni recorrer demasiado en el escenario; los pasos deben apoyar a la palabra.
- Los gestos y el movimiento de manos deben ser armoniosos, no distraer al público.
- Cada tanto conviene una pausa o breve interrupción del tiempo en el poema.
- Cuando se es novato en el arte de declamar, conviene aprender este método:
* La coma vale un tiempo. Cada vez que se la encuentra, se aprovecha para respirar.
* El punto y coma vale dos tiempos.
* Los otros signos, como punto, punto y seguido, signos de admiración, interrogación, cuentan tres tiempos.
- Por último, es importante saber que un buen declamador debe ser antes un buen lector. Así que conviene practicar siempre la lectura en voz alta.
Hay que cuidar, sin embargo, que haya un equilibrio entre el énfasis y la naturalidad, ensayando permanentemente para dominar las cualidades básicas de la voz: volumen, dicción y modulación.
Aquí tienes algunos poemas para practicar. Usa marcadores para señalar.
- Con una curva señala los versos que vas a enfatizar.
- Con otra curva descendente marca dónde vas a bajar el volumen o cambiar entonación.
- Con una X señala una pausa de un tiempo.
- Con dos o tres X marca pausas más prolongadas.
Mi maestra (versión en castellano)
Autor: Darío Gómez Serrato
Todos nosotros los niños, con ánimo sincero,
cantemos a nuestras maestras;
que voces melodiosas suenen en nuestras bocas
y cual blanco lirio pongámoslo en su camino.
***
Nuestras maestras, a quienes llamamos «maestra»,
quienes actúan como madre y padre,
que brote límpido de nuestros corazones
el entrañable amor hacia ellas.
***
Lo que en el camino vemos lozano y luminoso,
en nuestro futuro, la suerte y sabiduría
que solo la maestra brinda, que solo ella obtiene
al nutrir diariamente nuestras mentes.
***
Cuando mañana lleguemos a la cima del éxito,
no dejemos a la maestra en el olvido;
por más lejos que estemos, que siga en nuestra mente
como el azulado colibrí a desatar recuerdos.
Traducido al español por Manuel F. Fernández - www.guaranirenda.com -
Enseñarás a volar
Poema de la Madre Teresa de Calcuta.
Enseñarás a volar,
pero no volarán tu vuelo.
Enseñarás a soñar,
pero no soñarán tu sueño.
Enseñarás a vivir,
pero no vivirán tu vida.
***
Sin embargo…
en cada vuelo,
en cada vida,
en cada sueño,
perdurará siempre la huella
del camino enseñado.
La oración de la maestra
Gabriela Mistral (fragmento)
¡Señor! Tú que enseñaste, perdona que yo enseñe; que lleve el nombre de maestra, que Tú llevaste por la Tierra.
Dame el amor único de mi escuela; que ni la quemadura de la belleza sea capaz de robarle mi ternura de todos los instantes.
Maestro, hazme perdurable el fervor y pasajero el desencanto. Arranca de mí este impuro deseo de justicia que aún me turba, la mezquina insinuación de protesta que sube de mí cuando me hieren. No me duela la incomprensión ni me entristezca el olvido de las que enseñé. (…)
Pon en mi escuela democrática el resplandor que se cernía sobre tu coro de niños descalzos.
Dame el levantar los ojos de mi pecho con heridas, al entrar cada mañana a mi escuela. Que no lleve a mi mesa de trabajo mis pequeños afanes materiales, mis mezquinos dolores de cada hora.
Y, por fin, recuérdame desde la palidez del lienzo de Velázquez, que enseñar y amar intensamente sobre la Tierra es llegar al último día con el lanzazo de Longinos en el costado ardiente de amor.
Che mbo’ehára
Darío Gómez Serrato
Mitã ñaime haguéicha, py’a marangatúpe
ñane mbo’ehára kuéra jaropuraheimi,
ñe’ẽ hovy satĩva ta’ipu ñande jurúpe
ha lirio morotĩcha hapépe ñamoĩ.
***
Ñane mbo’ehára kuéra, maestra ñahenóiva
oikóva sy ha túva rekoviáma opyta,
ñane ñe’ãnguágui joheipyre heñóiva
mborayhu hechapyrã chupekuéra guarã.
***
Tapépe jahecháva hoky ha hendypúva,
ñane renonderãme po’a ha’e arandu
Maestrante omoĩva, maestrante oñopũva
ko’ẽre ñane akãgui oikóva ohavi’u.
***
Ko’ẽro ñaguahẽvoma upe po’a ru’ãme
aníke tesaráipe mbo’ehára jaheja,
jepe mombyryvérõ toikóke ñane akãme
ku mainumby hovýicha tojora mandu’a.
Fuente: http://www.itesca.edu.mx/investigacion/foro/carp%20ponencias/15.pdf
