El poder del deporte para atraer, movilizar e inspirar es indiscutible, juega un papel clave a la hora de promover la integración social y el desarrollo económico en diversos contextos geográficos, culturales y políticos.
Sirve, además, para estrechar lazos sociales y promover valores, como la paz, fraternidad, solidaridad, no violencia, tolerancia y justicia.
El deporte y la paz
El deporte como lenguaje universal puede servir para promover la paz, tolerancia y comprensión más allá de las fronteras, culturas y religiones. Todo el mundo entiende los valores intrínsecos del deporte, como el trabajo en equipo, la equidad, la disciplina, el respeto por el oponente y las reglas del juego.
A pesar de que el deporte no puede por sí mismo resolver conflictos, puede, sin embargo, ser un medio efectivo y rentable para aliviar o facilitar la vuelta a la normalidad tras los conflictos y en las fases de construcción de la paz, así como para la prevención de disputas.
Los programas deportivos permiten el encuentro en territorios neutrales y en un ambiente donde la agresión puede controlarse y transformarse, con lo que se facilita el acercamiento y la reconciliación entre las partes contrarias.
Organización de las Naciones Unidas
Todas las personas tienen el derecho a participar del deporte, el juego y la recreación, en igualdad de condiciones de competencia.
Para festejar el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz, organicemos en nuestras comunidades actividades físicas deportivas entre compañeros, amigos o vecinos, en las que practiquemos los valores de compañerismo, cooperación y respeto por los demás.
