Dialogar con el texto: estrategias para leer (1)

Este artículo tiene 7 años de antigüedad
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En unos días más celebraremos el Día del Maestro, y estaremos discutiendo acerca del rol actual que nos compete como docentes. Hoy queremos ofrecerte, como homenaje, estrategias para ejercitarnos en nuestra noble tarea de enseñar y aprender permanentemente.

«Si quieres aprender, enseña» Marco Tulio Cicerón

¡Brindemos para que la llama de esta vocación nunca se apague, sino al contrario, siga cada vez más fuerte para reclamar derechos y seguir aportando nuestro grano de arena a la formación de la sociedad paraguaya. ¡Feliz día, queridos colegas!

Desarrollo de estrategias lectoras

1. Previas a la lectura

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¿A qué se referirá el título?

¿Conoces al autor? Busca información acerca de él.

2. Estrategias durante la lectura

Lee el texto de un vistazo (lectura skim). Busca las partes más importantes. Te señalamos en negrita algunas de ellas.

Ubica vocablos que te resulten poco comunes y anota el significado contextual. 

Sintetiza en una oración la idea central.

¿Cuál es una gran tarea del docente que internet no puede realizar?

¿De qué sirve el profesor? 

Por Umberto Eco para LA NACIÓN - 21 de mayo de 2007 

En el alud de artículos sobre el matonismo en la escuela he leído un episodio que, dentro de la esfera de la violencia, no definiría precisamente al máximo de la impertinencia... pero que se trata, sin embargo, de una impertinencia significativa. Relataba que un estudiante, para provocar a un profesor, le había dicho: «Disculpe, pero en la época de internet, usted, ¿para qué sirve?».

El estudiante decía una verdad a medias, que, entre otros, los mismos profesores dicen desde hace por lo menos veinte años, y es que antes la escuela debía transmitir por cierto formación, pero, sobre todo, nociones, desde las tablas en la primaria, cuál era la capital de Madagascar en la escuela media hasta los hechos de la guerra de los treinta años en la secundaria. Con la aparición, no digo de internet, sino de la televisión e incluso de la radio, y hasta con la del cine, gran parte de estas nociones empezaron a ser absorbidas por los niños en la esfera de la vida extraescolar.

(…)

He dicho que el estudiante dijo una verdad a medias, porque ante todo un docente, además de informar, debe formar. Lo que hace que una clase sea una buena clase no es que se transmitan datos y datos, sino que se establezca un diálogo constante, una confrontación de opiniones, una discusión sobre lo que se aprende en la escuela y lo que viene de afuera. Es cierto que lo que ocurre en Irak lo dice la televisión, pero por qué algo ocurre siempre ahí, desde la época de la civilización mesopotámica, y no en Groenlandia, es algo que solo lo puede decir la escuela. Y si alguien objetase que a veces también hay personas autorizadas en Porta a Porta (programa televisivo italiano de análisis de temas de actualidad), es la escuela quien debe discutir Porta a Porta. Los medios de difusión masivos informan sobre muchas cosas y, también, transmiten valores, pero la escuela debe saber discutir la manera en la que los transmiten, y evaluar el tono y la fuerza de argumentación de lo que aparecen en diarios, revistas y televisión. Y, además, hace falta verificar la información que transmiten los medios: por ejemplo, ¿quién sino un docente puede corregir la pronunciación errónea del inglés que cada uno cree haber aprendido de la televisión?

Pero el estudiante no le estaba diciendo al profesor que ya no lo necesitaba porque ahora existían la radio y la televisión para decirle dónde está Tombuctú o lo que se discute sobre la fusión fría, es decir, no le estaba diciendo que su rol era cuestionado por discursos aislados, que circulan de manera casual y desordenado cada día en diversos medios –que sepamos mucho sobre Irak y poco sobre Siria depende de la buena o mala voluntad de Bush. El estudiante estaba diciéndole que hoy existe internet, la Gran Madre de todas las enciclopedias, donde se puede encontrar Siria, la fusión fría, la guerra de los treinta años y la discusión infinita sobre el más alto de los números impares. Le estaba diciendo que la información que internet pone a su disposición es inmensamente más amplia e, incluso, más profunda que aquella de la que dispone el profesor. Y omitía un punto importante: que internet le dice «casi todo», salvo cómo buscar, filtrar, seleccionar, aceptar o rechazar toda esa información.

Almacenar nueva información, cuando se tiene buena memoria, es algo de lo que todo el mundo es capaz. Pero decidir qué es lo que vale la pena recordar y qué no es un arte sutil. Esa es la diferencia entre los que han cursado estudios regularmente (aunque sea mal) y los autodidactas (aunque sean geniales).

El sentido de esa relación solo puede ofrecerlo la escuela, y si no sabe cómo tendrá que equiparse para hacerlo. Si no es así, las tres i de internet, inglés e instrucción seguirán siendo solamente la primera parte de un rebuzno de asno que no asciende al cielo.

3. Estrategias de poslectura

Expansión del texto. ¿Cómo sería el texto cambiado? (otro entrevistado, otro momento, otra situación).

Transforma el texto en otra modalidad de expresión (aviso, discurso, reportaje).

Busca otro texto que desarrolle el mismo tema, en el diario, internet, otros y compara las principales diferencias.