El niño es resultado de un proceso natural evolutivo que se origina en la fecundación y progresivamente va asimilando las diferentes etapas del desarrollo y crecimiento en todas las áreas como: lenguaje, psicomotricidad, sentidos, inteligencia, emociones, sentimientos, atención, percepción, coordinación de movimientos, etc. Conocer las características de las etapas evolutivas son indicadores para la detección de alguna patología.
Esa capacidad que tiene el niño para aprender no depende solamente de la herencia y su ambiente, también depende del estadio de la maduración en que se da el aprendizaje. Por esta realidad, los mayores muestran más dificultades que los niños menores de diez años a la hora de aprender un idioma nuevo. De la misma manera, se plantea el aprendizaje de las operaciones matemáticas complejas. Entraña dificultad antes de los siete años, pues el niño aún no ha pasado del estadio de las operaciones concretas.
El docente de hoy necesita innovar permanentemente su laboratorio y banco pedagógico, en este contexto debe aplicar mínimamente tres a cinco test en áreas del desarrollo durante el año, para diseñar planes de intervenciones oportunos e ir aminorando los graves problemas de aprendizaje y conducta. Por sobre todo articular el trabajo con el grado inmediato.
Para recordar
Que en la infancia se forma la base que permite al adulto desenvolverse en la vida y adaptarse a las situaciones cambiantes.
