El pincel mágico

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¿Te gusta pintar? Esta es la historia de Chen, un pequeño artista que pintó una sonrisa en los demás. Lee para enterarte de qué se trata.

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Hace mucho tiempo, vivía un pequeño niño huérfano llamado Chen, quien para sobrevivir recogía leña en el monte y la vendía en el pueblo. A Chen le fascinaba pintar, pero como era tan pobre no tenía ni siquiera para comprar un pincel. 

Entonces, con un pedacito de carbón empezó a pintar en la pared un lago lleno de peces con barcos y flores que flotaban en la orilla; después dibujó un motón de animales, pájaros, personas, y cada noche se quedaba dormido con un trozo de carbón en su mano.

2

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Una noche, Chen soñó que un anciano le regalaba un pincel mágico que debía usar solo para hacer el bien. Para su sorpresa, al abrir los ojos, encontró el pincel. 

Tan feliz estaba con su pincel que empezó a dibujar un pájaro en la pared y, de repente, comenzó a mover sus alas y salió volando. Después pintó un venado y, tan pronto le dio la última pincelada, el venado dio unos trotecitos y se perdió en el bosque. Realmente era un pincel mágico. Así, Chen pintó juguetes para los niños pobres, alimentos para los desamparados, medicinas para los ancianos y muchas cosas más. Poco a poco, la vida en aquel pueblo fue mucho más alegre. Gracias al pincel mágico ya no había pobres y todos podían vivir de su trabajo.

3

Pero las cosas buenas no se pueden mantener en secreto por mucho tiempo. Muy pronto, las noticias sobre Chen y el pincel mágico llegaron a oídos del codicioso emperador, quien ordenó que arrestaran a Chen. 

El malvado emperador ordenó a Chen dibujar una montaña de oro, un cofre lleno de riquezas, un palacio de piedras preciosas y muchas cosas más. Pero él se negó rotundamente, ya que su pincel solo servía para ayudar a la gente. 

Enfurecido, el emperador ordenó encerrarlo hasta que dibujara lo que le había pedido.

4

Cuando Chen se quedó solo en su celda, tomó el pincel mágico y comenzó a pintar en la pared de esta. Pintó una llanura llena de árboles, un río y un largo camino que se perdía a lo lejos. Tardó dos días en pintar aquel hermoso paisaje. Al tercer día pintó un hermoso caballo, montó en él y cabalgó por el camino que había pintado. 

Cuando los guardias se dieron cuenta, Chen ya había desaparecido. Trataron de seguirlo atravesando el camino, pero solo consiguieron ensuciarse con la pintura y borrar las huellas de Chen.

En el próximo número, ejercicios de comprensión escrita del texto.

Fuente: El pincel mágico. Cuento popular chino. Adaptación.