Ética

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La formación ética está presente en el currículo y el discurso docente, pero no está instalada en la práctica en las escuelas. Lógicamente, la transmisión de un conjunto de valores exige una preparación del docente (en contenidos y estrategias didácticas) y una sistematicidad de la tarea.

Uno de los principales problemas de la enseñanza de la ética es la incoherencia entre el decir y el hacer de los docentes, o entre lo que intenta transmitir el docente y lo que transmite la institución a través de sus normas y modos de implementarlas y juzgarlas.

Crisis de valores

La «crisis de valores» que se vive en la actualidad hace que los docentes se sientan con pocas fuerzas para educar en valores. Esta crisis tiene dos flancos. El primero: un debilitamiento de ciertos valores, como la amistad, la familia y la solidaridad, a causa del auge del individualismo, la primacía del yo. El segundo se refiere a la crisis institucional que vive nuestro país, a la falta de justicia, el latrocinio, la desigual distribución de la riqueza, incumplimiento de derechos básicos, como el derecho a la salud, educación o vivienda digna.

Una apuesta

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Educar en valores éticos y ciudadanos es, de alguna manera, apostar. Pero quien apuesta no sabe si va a ganar o perder. Pero, tal vez, es una de las pocas apuestas ineludibles, porque la formación ética y ciudadana le da sentido a la tarea docente, independientemente de sus resultados concretos, medibles. Una carga de sentido, que es una descarga para el docente si toma su tarea como un desafío.

Construcción conjunta

La educación en valores en ética y en ciudadanía es siempre una construcción colectiva, resultado del producto de la relación entre las personas que participan del proceso de enseñanza-aprendizaje. Es el producto de un auténtico diálogo. Quien educa en valores debe favorecer este proceso de construcción, crear las condiciones, animar a la acción, el diálogo, la participación, la creación.

Contradicciones

El problema de la incongruencia entre el decir y el hacer cuando se trata de educar en valores es más complejo de lo que generalmente se cree. Hay algo más que puede entrar en colisión con lo que decimos y hacemos: la mirada. He ahí el problema. El docente puede hablar de la libertad, pero si mira a su educando como un ser determinado y dice, por ejemplo: «Este alumno es excelente», «este alumno es un desastre», «con este no se puede hacer nada más», contradice con su mirada todo lo que está intentando transmitir.

Coherencia

Si el docente habla de la no discriminación, pero ve estigmas entre sus alumnos, entonces contradice con su mirada su propio discurso. Nuestra mirada está antes que nuestras acciones. No puede haber auténtica formación ética si se ve al otro como un ser absolutamente determinado y, en cierto aspecto, perdido. No puede haber formación política en derechos y tolerancia si no se está dispuesto a escuchar al otro, tomarlo en cuenta, si se ven estigmas y no se es capaz de hacer un esfuerzo por modificarlas.

Capacidad

Comprende los principios éticos-morales y los aspectos que estos pueden tomar en las diferentes culturas, creando así una moralidad social.

Fuente: https://www.octaedro.com/