Al inicio de la jornada, la jefa del Departamento de Servicios Educativos dedicó unas palabras a los niños y les mostró las revistas educativas elaboradas por el diario, lo cual fue traducido –por una profesora de la institución– al lenguaje de señas para que todos puedan comprender. Estos materiales forman parte de los paquetes educativos que en la oportunidad fueron donados a la casa de estudios.
El centro educativo recibe a 43 alumnos, de los cuales algunos tienen impedimento auditivo y otros, otras discapacidades. Por lo tanto, los maestros adaptan sus clases para que sean más expresivas, las que son acompañadas por otros docentes que se encargan de la traducción al lenguaje de señas. En cada sala se puede observar carteles con el abecedario, las vocales y los números ilustrados en dicho lenguaje.
«Aprender es descubrir que algo es posible» decía el escritor de la india J. Krishnamurti, frase que aplica bastante para la directora de esta fundación, Karimy Yaluff de Fretes, quien comentó que tuvo la iniciativa de abrir esta institución a raíz de que no conseguía un lugar donde su hijo, con discapacidad auditiva, pueda integrarse sin problemas para aprender.
Lo que resalta en esta experiencia es la solidaridad de todos los niños del sitio, que están aprendiendo a utilizar el lenguaje de señas y lo emplean, con mayor frecuencia que el hablado, para explicar y así ayudar a sus compañeritos a entender lo que ellos dicen. En dicha institución, los alumnos reciben alimentación correspondiente, desde el desayuno hasta la merienda, y los padres tienen clases por las tardes para mejorar la comunicación con sus hijos.
