La importancia de enseñar valores

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Más que transferir conocimientos, enseñar valores tiene mucho que ver con la actitud de las personas; por ello, es importante que tanto padres como maestros transmitan valores con el ejemplo.

Hoy día, enseñar valores no es una tarea sencilla. Vivimos en una época en la que los principios y valores son dejados fácilmente de lado. Muchos niños y jóvenes se involucran con cigarrillos, alcohol y otros vicios; no tienen respeto por la propiedad ajena, por sus mayores ni por sus semejantes, y mucho menos reconocen reglamentos y normas.

El hogar

Cada familia se maneja con reglas de comportamiento determinados por principios y valores. Esto es importante, porque, dependiendo de esos principios que aprendieron en su hogar —principalmente, con el ejemplo—, los niños que deciden no beber alcohol, fumar o consumir drogas, generalmente, no lo hacen porque tienen fuertes convicciones contra todo vicio, basadas en un sistema de educación primera que se recibe en la casa.

La escuela

De igual modo, la escuela es clave a la hora de enseñar valores; por ejemplo, el respeto y la tolerancia se enseña por medio del diálogo: esperar el turno para hablar y escuchar al compañero de manera abierta y con tolerancia son una buena forma de poner en práctica esos valores. Y, en este punto, es fundamental el papel del docente; si él enseña el valor del respeto a sus alumnos, pero no los respeta, difícilmente será respetado por ellos, puesto que no está dando el ejemplo.

El ejemplo

Por ello, es fundamental hablar en familia de por qué los valores, tales como la sinceridad, la honradez, el respeto, la responsabilidad, entre otros, son importantes. Sin embargo, insistimos, no basta con hablar de los valores; hay que trasmitirlos con el ejemplo. Los niños imitan el comportamiento de sus padres. Así, por ejemplo, los padres que acostumbran a hacer decir que no están cuando viene un cobrador —pero están—, no podrán pedir a sus hijos que no mientan, porque los niños no son tontos y captan enseguida la diferencia entre lo que se dice y lo que se hace.

En conjunto

Es un error común de los padres creer que transmiten claramente los valores y que los niños los comprenden, cuando en realidad nunca hablaron del tema, o dicen una cosa, pero hacen otra. Discutir en familia algunas situaciones de la vida cotidiana a las horas de las comidas, por ejemplo, es de mucha ayuda para hablar de valores y comprobar si el niño los asimiló.