En nuestro país, una gran parte de la población precisa acceder a una vivienda propia. Obtenerla requiere un gran esfuerzo y, en muchas ocasiones, grandes sacrificios económicos para las personas. Ante esta situación, las cooperativas de vivienda son un excelente medio para que personas con similares necesidades se unan y trabajen juntas en torno a esa necesidad.
En una cooperativa de vivienda, los asociados aportan dinero, servicios o trabajos personales, que se destinan a la adquisición de casas terminadas, terrenos o los materiales para la construcción por ellos mismos de las viviendas. Como puede verse, la participación en la actividad de la cooperativa es fundamental por parte de los asociados, pues más adelante cuando las casas estén terminadas pasarán a ser los propietarios de las mismas o de las que se fueron adquiriendo a través del aporte a la cooperativa.
Si bien la organización de una cooperativa de vivienda es similar a las demás, con un consejo de administración y junta de vigilancia, también cuentan con una ley especial que se aplica a estas entidades: la 2329/03, que establece los tipos de cooperativas de vivienda.
Así se tiene la de propietarios de viviendas, en la que los asociados aportan para la construcción de las casas durante la construcción. Al terminarlas van siendo ocupadas por los asociados que entonces pasan a abonar cuotas accesibles por el costo total y cuando terminan de pagarlas se convierten en propietarios de la vivienda ocupada. Cuando todos los asociados completan el pago de la vivienda ocupada la cooperativa desaparece.
La otra es la de usuarios de vivienda. En estas cooperativas los asociados aportan para la construcción de las viviendas que luego ocuparán. Pero la propiedad de las casas y todas las construcciones adyacentes, plazas y construcciones de uso público permanecen en propiedad de la cooperativa. Los asociados utilizan las viviendas con derechos de uso por periodos de 50 años, renovables.
Una cooperativa de vivienda es de gran importancia para facilitar a las familias el acceso a un mejor sitio donde vivir.
El compromiso de los directivos de estas entidades, con dedicación y honestidad, es fundamental para que la organización logre los objetivos de entregar las casas a los asociados. Y por parte de estos en cumplir con sus compromisos solidarios, aportes y cuotas por las viviendas. Más que en ningún otro tipo de cooperativa, los atrasos o falta de cumplimiento afecta el desarrollo de todos los integrantes.
