En una cooperativa se busca cobrar el precio justo de los servicios, pues no se piensa en lograr ganancias con las ventas o con los préstamos concedidos. Hablar del precio justo implica que las entidades deben determinar cuánto les cuesta cada producto que pongan a disposición de los asociados.
En el caso de productos, se refiere al precio del bien que luego pondrán a la venta, esto es, la base de su costo. Por otro lado, se tienen los costos de hacer funcionar la cooperativa, el pago de los servicios de agua, luz, sueldos del personal, mantenimiento del local; es decir, los llamados costos de operación. Estos últimos se dividen por la cantidad de productos que se pondrán a la venta, correspondiéndole a cada uno una parte del total de los costos de operación.
Para fijar el precio final de cada producto a vender a los asociados se suma el precio de costo del producto más el del costo de operación. Se supone entonces que el precio de venta fijado cubre la compra de cada producto, más el costo de operar y mantener la cooperativa. En el caso de las cooperativas de ahorro y crédito el costo de compra es el interés que se paga a los ahorristas por recibir sus depósitos, y el precio de venta, el interés que se cobra por prestar al asociado.
Si finalmente al concluir el periodo económico de cada año, en el balance de la contabilidad resulta que el dinero ingresado por las operaciones es mayor que el que se gastó para comprar los productos y pagar los gastos de operación, a la diferencia se denomina excedente.
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Como podemos ver, el excedente es lo que los asociados pagaron de más por los productos recibidos, por lo que es justo que se les devuelva. O, si en la asamblea lo considera conveniente, dejan los fondos en la cooperativa para aumentar el capital de la misma. Así la organización tendrá mayor capital de trabajo para el periodo siguiente y podrá aumentar sus comodidades para trabajar, comprar maquinarias o adquirir una propiedad que necesite.
La ley de cooperativas también establece que al generarse excedentes, al menos una parte de los mismos se destine a aumentar el capital propio de la cooperativa y otra pequeña parte a un fondo para la educación cooperativa.
Esta es la gran diferencia de las organizaciones solidarias. Los asociados no crearon una empresa para ganar dinero u obtener ganancias, lo hicieron para que les ayude a mejorar económica y socialmente. El excedente que se distribuye en la cooperativa no es más que aquello que pagaron por encima del costo de lo que recibieron. Esto explica también por qué los asociados que no operaron con su cooperativa no reciben excedentes y por qué los que más operaron reciben una parte mayor de los mismos.
