Patinaje sobre ruedas

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Orígenes de los patines

El patinaje sobre ruedas fue ideado en Holanda hace más de 200 años. Los holandeses quisieron utilizar las carreteras en verano, de igual modo que se servían de los canales helados en invierno.

Los primeros patines solo disponían de dos ruedas de madera y fue el norteamericano James Plimpton quien en 1863 fijó cuatro ruedecillas bajo cada bota y las recubrió de goma. Después, llegaron los problemas: la madera se desgastaba muy rápido bajo la presión de los ejes.

La solución vino con la incorporación de los rodamientos, de las botas de acero hacia 1880.

Las carreras de velocidad

Las primeras competiciones de esta modalidad tuvieron lugar en la segunda mitad de XIX y fueron los ingleses sus promotores; también a ellos se debió la idea de las pruebas por equipos de gran espectacularidad que se iniciaron en 1879.

En el patinaje de velocidad se disputan pruebas de categoría masculina y femenina individuales y de relevos.


Los patinadores corren en una pista ovalada en el sentido contrario al de las agujas del reloj. La pista consta de 40 metros cada una, de dos semicírculos de 10,50 metros. La anchura de la pista varía según el número de patinadores; 3,60 la más pequeñas para tres patinadores, hasta 6 metros para un mínimo de 6 corredores tres patinadores, hasta 6 metros para tres patinadores de cada equipo.

El patinaje artístico

En las competiciones de danza, los patinadores deben ejecutar unos ejercicios obligatorios, y un programa de danza libre en este; se compone de bailes populares y todos los movimientos se adaptan perfectamente al ritmo elegido. No se permiten saltos, ni levantamiento por encima de la cintura. Las pruebas libres y obligatorias puntúan al 50%. Los jueces califican del 0 al 6, con decimales, cada uno de los bailes obligatorios y el baile libre de acuerdo a la impresión artística y la perfección técnica de otro.

SALUD

Arándano

Posee un alto contenido en taninos, que le dan un sabor ácido característico y un importante poder astringente; también contiene ácidos cítricos, proteína y una discreta cantidad de vitamina C. Resulta beneficioso para la vista (en especial, para las cataratas) gracias a su contenido en vitamina A; protege a la retina y fortalece los ojos contra el glaucoma, previene los problemas de circulación.