Robin Hood infantil (1)

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Robin Hood es el legendario héroe de baladas inglesas, que robaba a gobernantes y los más acomodados, para entregar parte del botín a los más necesitados. Se lo sitúa entre los finales del siglo XIV y principios del XV, se duda si fue un personaje real o legendario.

Guy de Gisborne, mayordomo de la abadía de Santa María y sus secuaces, no imaginaban los acontecimientos que desencadenarían al atropellar las tierra de Robin de Lockley.

La intención del cruel mayordomo era castigar al señor de Lockley por haber socorrido a un hambriento y su hijo, que, violando una injusta ley habían cazado un ciervo de la Abadía para alimentarse.

Acostumbrado a la actitud temerosa y servil de los pobladores de la comarca no esperaba la varonil defensa de Robin, que hubo de defenderse con su mortal puntería de arquero, así fue como Robin pasó a refugiarse en los impenetrables bosques de Sherwood, entre la frontera de Nottingham, y el condado de York, con unos pocos amigos. Juntos, comenzaron a hostigar al enemigo normando y a algunos señores sajones que habían aceptado al invasor, a cambio de prebendas y riquezas adquiridas a costa del sufrido pueblo.

Instalando su escondrijo en lo más profundo e intricado del bosque, asaltaban caravanas de ricos normandos, humillaban a sus perseguidores, impartiendo una justicia propia y burlona que acrecentaba el odio de sus enemigos.

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Lógicamente, fueron declarados « fuera de la ley » y se puso precio a sus cabezas. Pero Robin y sus hombres, cuya cantidad iba aumentando en número y en alegría. Era inexpugnables en su bosque e invencibles por su valor y astucia.

De la capucha hood que usaba el héroe le vino el nombre de Robin Hood.

Apenas instalada su gente, en su refugio del bosque de Sherwood, los reunió y les dijo:

-Amigos, entre nosotros no hay ningún esclavo; todos somos hombres libres y cada uno de nosotros tiene una afrenta que vengar o un bien con cuya reivindicación sueña.

« Para ellos nos constituiremos en banda, y nuestra misión primordial será la de hostigar a los nobles felones en toda forma, apoderarnos de sus bienes, y los de sus administradores, y ayudar a los pobres que fueron desojados de esos bienes, devolviéndoles lo que es suyo »

- ¡Guerra al normando! –continuó- ¡Guerra sin cuartel! ¡En toda forma y sentido! Pero, por el amor de Dios y de la Virgen, que ninguno de nosotros dañe jamás a un pobre, a un hombre humilde, a un niño, a una mujer, de cualquier condición que fuera.

- El tono de Robin en este pequeño discurso, su valentía y la firmeza de su carácter, dio a sus palabras fuerza de ley entre sus camaradas.

Cierta vez que Robin iba a cruzar un caudaloso arroyo, pasando por sobre el tronco de un árbol que había caído, ocupando las dos orillas, se encontró con que al otro extremos del tronco que hacía de puente, también había comenzado a cruzarlo un hombre de tamaño colosal.

Sobre el libro
Título: Robin Hood
Adaptación: Raúl Silva Alonso
Editorial: El Lector