Actividad 1
1. Conversa con tus compañeros acerca de la frase anterior. ¿Quién la pronunció?, ¿en qué circunstancias?
2. ¿Qué significa?, ¿qué es lo que no saben?
Actividad 2
Observa los distintos tipos de textos y realiza los ejercicios de comprensión.
Texto 1 (ver imagen)
a. ¿Cuál es el tema de la pintura? (religioso, didáctico, funerario, profano, entre otros).
b. ¿A qué época o contexto histórico se refiere?
c. ¿Qué detalles resalta?
d. ¿Qué sentimiento te transmite?
e. ¿Hay algún punto de interés que te llame la atención en el cuadro?
Texto 2
Vía crucis (Gerardo Diego)
Al pie de la cruz María
llora con la Magdalena,
y aquel a quien en la Cena
sobre todos prefería.
Ya palmo a palmo se enfría
el dócil torso entreabierto.
Ya pende el cadáver yerto
como de la rama el fruto.
Cúbrete, cielo, de luto
porque ya la Vida ha muerto.
Profundo misterio. El Hijo
del Hombre, el que era la Luz
y la Vida muere en cruz,
en una cruz crucifijo.
Ya desde ahora te elijo
mi modelo en el estrecho
tránsito. Baja a mi lecho
el día que yo me muera,
y que mis manos de cera
te estrechen sobre mi pecho.
a. ¿Por qué el poeta insta al cielo a cubrirse de «luto»?
b. ¿Qué sentimiento genera en el yo poético la muerte de Cristo?
c. El poeta desea tener a Cristo como modelo de su propia muerte. ¿En qué verso se puede observar?
Texto 3
La Madre piadosa estaba (Lope de Vega)
La Madre piadosa estaba
junto a la cruz y lloraba
mientras el Hijo pendía.
Cuya alma, triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.
¿Por qué el poeta llama «piadosa» a la madre de Jesús?
Texto 4
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lucas 23:34). Podemos decir que todo el plan de nuestra salvación radica en la misericordia de Dios. El secreto de tal maravilla, en la cual desean mirar los ángeles, se basa en la soberana misericordia de Dios. «De tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito....» (Juan 3:16). «La gracia de Dios que trae salvación.... se manifestó» (Tito 2:11).
El corazón de Cristo estuvo lleno de misericordia y compasión, a través de todo su ministerio público. Se compadecía de los enfermos y los sanaba, de las gentes hambrientas y les daba de comer, de los inocentes niños que estaban por entrar en los azares y vicisitudes de la vida, y los bendecía. Estos rasgos de compasión son comprensibles hacia tales personas, pero lo extraordinario, lo inverosímil, desde el punto de vista humano es compadecerse de los enemigos, de los que nos hieren, de los que nos afrentan; sin embargo, hasta este punto llega el amor de Jesucristo, hasta amar y bendecir a los que eran material y moralmente culpables de los terribles dolores que en aquellos momentos le afligían.
Séneca nos dice que los crucificados maldecían el día en que nacieron, a los verdugos, sus madres, a todo y todos, incluso terminaban escupiendo a los que les miraban. Cicerón nos cuenta que a veces era necesario cortar las lenguas a los que iban a ser crucificados para impedir que blasfemaran de una manera terrible en contra de los dioses. Es seguro que los verdugos de Cristo esperaban oír voces y maldiciones de aquel que por las órdenes recibidas de poner su cruz en medio, consideraban, sin duda, como un jefe de malhechores; los fariseos y escribas, que conocían mejor al Maestro de Galilea, esperaban oír por lo menos quejidos de dolor, pero ¡cuán sorprendente fue lo que oyeron! De los labios de Cristo salió no un grito, sino una plegaria, una dulce y suave oración de perdón. El verbo griego no está en pasado, sino en gerundio; legein no es «dijo», sino «iba diciendo». Lo que nos hace suponer que esta admirable frase fue repetida varias veces, durante el cruel proceso, cuando los clavos entraban en la carne, cuando la cruz fue levantada y el dolor se hacía más agudo. Jesús iba repitiendo la plegaria de perdón.
(…)
¿La tendrás tú, que has oído una y otra vez el Evangelio? ¿Puede decirse que no sabes lo que haces cuando endureces tu corazón a los llamamientos de la gracia de Dios? ¡Oh, que ninguno de los presentes quede en la terrible situación de Faraón, Judas, Caifás, de Pilato o Herodes; sino en la de los ciudadanos y sacerdotes judíos que obedecieron a la fe.
Sermón recortado del padre Julio Matovelle, recuperado de http://www.oblatos.com/category/s31-padre-julio-matovelle/c132-reflexiones/
a. La homilética es el arte de predicar, incluye el sermón y otros tipos de discursos religiosos. ¿En qué tema se basa este sermón?
b. ¿Quién es el emisor y quién el receptor? ¿En qué palabras se encuentran las referencias de ambos?
c. ¿Qué conducta quiere sugerir al receptor? ¿Qué significa quedarse en «la terrible situación de Faraón, de Judas, de Caifás, de Pilato o de Herodes»?
d. ¿Por qué se sorprendieron los presentes de la actitud que adoptó Jesús ante la muerte?
Actividad 3
Nivel apreciativo
a. ¿Cuál de los textos te gusto más? Explica por qué.
b. ¿En qué se asemejan los cuatro textos?
c. ¿En qué se diferencian los textos?
d. ¿Qué hubieses hecho si estuvieses en lugar de los presentes en la crucifixión de Jesús?
e. ¿Cómo podrías aplicar a una situación de la vida real el mensaje de la homilía, texto 3?
f. Ubicate en el lugar de la madre de Jesús y comenta cómo te sentirías viendo a tu hijo morir.
g. ¿Cuál de los textos te aporta algún mensaje útil para la Semana Santa?
