Sino en una sola palabra posee los siguientes significados:
a. Destino. Es un sustantivo masculino.
Es su sino que viaje siempre.
b. Es una conjunción que sirve para contraponer algo afirmativo a otro negativo anterior.
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No estoy orgullosa de lo que hiciste, sino, al contrario, me avergüenzo.
c. También se usa esta conjunción para indicar excepción o adición (además).
Nadie entiende este sistema, sino (excepto) Pedro.
No solo por inteligente, sino (además) por amable y talentoso fue electo delegado del curso.
Si no
Si no, en dos palabras, se compone de la conjunción condicional si y del adverbio de negación no. Expresa una condición negativa.
Si no conoces bien, ¿por qué opinas?
Para diferenciar el uso de sino y si no
1. Si entre si y no se puede incluir alguna palabra que refuerce la idea, se escribe en dos palabras: si no.
Si (es que) no hace mucho calor, no hay necesidad de usar aire acondicionado.
Si (los padres) no corrigen a sus hijos, no esperen que la escuela lo haga.
2. Si se le puede agregar inmediatamente la conjunción «que» o la secuencia «que es» o «que está», se usa en una sola palabra: sino.
No fue expulsado sino (que) renunció él mismo.
La notebook no es de ella, sino (que es) de su primo.
No está jugando sino (que está) practicando el sketch que debe presentar en clase de Artes.
Actividad
1. Completa los espacios con sino o si no.
El de dos soñadores
Jorge Luis Borges nos relata la historia de dos hombres que soñaron, cada uno con hallar un cuantioso tesoro lejos de su hogar. Solo que uno le dio crédito y el otro no. No porque no lo deseaba que no creía en su sueño.
El que confió partió del Cairo a Persia y realizó un peregrinaje no placentero
más bien, lleno de peligros y dificultades. hubiera sido por su fe, habría desistido, pues hasta fue azotado y llevado preso injustamente.
Pero él estaba seguro de que la visión le había venido no de un espíritu malo, del Todopoderoso que le reservaba un dichoso.
Cuando fue interrogado por el segundo soñador, que resultó ser el capitán de Persia, este no solo se rio de su credulidad que le confesó que él también había soñado varias veces acerca del mismo tesoro, pero que se hallaba en la ciudad de donde él provenía, El Cairo, sin prestarle la mínima importancia. Pero el lugar descrito por el incrédulo era exactamente la casa del primer soñante. Este regresó y, todavía ferviente, buscó y encontró la fortuna soñada.
La moraleja: confías en tus sueños, no podrás disfrutar de tu .