Es preferible no registrar tus datos personales en chats, blogs, juegos o redes sociales para que los mismos no puedan ser obtenidos por personas con malas intenciones.
No entregues tus datos personales o los de tu familia (nombres, dirección, teléfonos, entre otros) por internet a cualquier persona.
Es muy fácil compartir nuestras fotos, videos, experiencias o comentarios con solo hacer clic, pero ¿pensamos antes de hacerlo? Es recomendable preguntarse: ¿me gustaría que esta imagen la vieran desconocidos, mis profesores o mis padres? Si la respuesta es NO, es mejor no compartir.
Controlar la privacidad de nuestras redes. Cuando vamos a compartir un contenido en redes sociales es útil preguntarse si realmente queremos que todos sepan dónde vivimos, cuándo hemos nacido y a qué colegio vamos. Es recomendable entrar en la sección de ajustes para asegurarse que nuestros datos no son accesibles a nadie; en las apps que descarguemos debemos seleccionar la opción de no compartir datos personales.
No abras archivos de desconocidos, ya que pueden contener algo dañino. Es posible que a través de estos alguna persona malintencionada descifre tus claves de chat o correo electrónico para luego robar tus datos o infectar tu computadora con virus.
Utiliza contraseñas seguras y no se las entregues a nadie, ya que, quien tenga tu contraseña, podría hacerse pasar por vos.
No aceptes como contactos o amigos a personas que no conoces y establece privacidad de tu perfil solo a tus amigos conocidos.
No te reúnas con personas que conociste por intermedio de las redes sociales sin el conocimiento o autorización de tus padres. Hay personas que mienten sobre la edad o intenciones que tienen y que podrían hacerte daño.
A pesar de que estos consejos de seguridad puedan parecer preocupantes, también se debe tener en claro que no todo lo que hay en internet y las redes sociales es peligroso.
El mundo digital ofrece muchas posibilidades para informarnos, relacionarnos y entretenernos.
Para tener en cuenta
Respetar a los demás como nos gustaría que nos respetaran. Es muy fácil reírse de los comentarios que se hacen sobre otras personas, y a veces se nos olvida el impacto que nuestros comentarios pueden tener en terceros. Siempre hay que parar y pensar: ¿me gustaría ver ese comentario sobre mí? Si la respuesta es NO, es mejor no compartir algo que pueda dañar a un conocido o un amigo.
Si tenés alguna duda o se te presenta algún problema con las redes sociales u otro servicio de internet, no dudes en comentárselo a tus padres o profesores. La diferencia entre lo que está bien y lo que está mal es la misma en internet que en la vida real.
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