¡Vivan las diferencias!

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Cada ser humano es único e irrepetible, ¡y eso es maravilloso! Si fuéramos todos iguales, el mundo sería muy aburrido. La discriminación siempre existió, en todas las épocas, en todos los países y por diversos motivos. ¡Llegó el momento de borrarla definitivamente!

La condición necesaria para esta convivencia es que todos, a pesar de las diferencias, cumplamos con las leyes.

La Constitución Nacional y las leyes de la República del Paraguay prohíben la discriminación. Ninguna persona puede ser rechazada en un empleo por su religión o nacionalidad, o en una escuela por su condición.

Además de cumplir con las leyes, es importante reflexionar sobre las formas simples y cotidianas de discriminación. Chistes, burlas sobre la nacionalidad, el sexo, la edad. Sobrenombres o apodos por las características particulares, por el color de la piel, por el modo de hablar, son, entre otras, formas de discriminación.

Iguales y diferentes

Todos los seres humanos somos diferentes; hombres, mujeres, gordos, flacos, altos o bajos. Tenemos distinto color de piel y cabellos. Creemos en religiones diferentes, tenemos diversas costumbres y gustos variados. Los diferentes pueblos del mundo tienen diferentes maneras de vivir.

Somos muy diferentes, pero, sin embargo, somos iguales

Somos iguales porque somos seres humanos. Por tanto, tenemos los mismos derechos para expresar nuestras ideas y actuar con libertad, con respeto a otras personas que piensan y actúan de modo distinto. El clima de convivencia que así se crea hace posible conocernos, dialogar, ponernos de acuerdo o expresar nuestro desacuerdo, según lo consideremos apropiado.

Actividades

¿Cómo cambiar?

1 Escribe un listado de los casos más comunes de discriminación que conozcas.

2 Piensa qué hacer para evitar la discriminación, anota tu idea y compártela de manera creativa.