Facu: Te veo muy animado. ¿Por qué estás de tan buen humor?
Abuelo: Es que acabo de recibir una canasta de estupendas hortalizas frescas, y voy a preparar una sabrosa ensalada y unas ricas tartas. Si te quedas a almorzar, las probarás.
Facu: Sí me quedo, abuelo. Me encantan las verduras frescas y las tartas recién horneadas. A propósito, ¿por qué hay cada vez menos agricultores tradicionales y sigue creciendo el monocultivo de semillas oleaginosas en grandes extensiones de terreno? ¿No pueden existir ambos tipos de agricultura?
Abuelo: En principio no habría inconvenientes si es que el Estado y el Gobierno tienen bien pensado cómo estimular cada tipo de agricultura, pero lastimosamente eso no existe.
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Facu: Entonces, ¿qué es lo que sucede?
Abuelo: Lastimosamente se estimula preferentemente la agricultura extensiva que produce soja, trigo, maíz, para exportarlos a los países más desarrollados, porque genera mayores ingresos de divisas y recursos. Pero eso está concentrado en manos de muy pocos; incluso, muchos de ellos son extranjeros que alquilan o compran las tierras y las explotan hasta empobrecerlas.
Facu: ¿Y qué pasa con los muchos pequeños agricultores?
Abuelo: Esa es la tristeza, hijo. En mi juventud no existía un paraguayo que no tuviese su chacra con todos los alimentos de consumo básico y una buena huerta para las hortalizas. Lastimosamente, al crecer la población, ese recurso principal que es la tierra también fue escaseando. Pero, sobre todo, el Estado no atendió adecuadamente las necesidades de los agricultores. No existe reforma agraria justa, desarrollo de mercado para los productos agrícolas, y educación y asistencia para mejorar la producción y organización.
Facu: ¿Qué es lo que hacen el Estado y los Gobiernos?
Abuelo: Si bien se llenan la boca con supuestos programas de reforma agraria y asistencia a los agricultores, no hay muchas evidencias de eso. Más bien, crecen las grandes extensiones de monocultivos, hay más y más campesinos que emigran a las ciudades en busca de sobrevivencia; se cierran fábricas de procesamiento de materia prima, como las de caña dulce; no hay programas serios y sostenidos de educación y asistencia a los pequeños productores agrícolas, y el contrabando sigue tan presente.
Facu: Entonces, lo que se quiere es que desaparezca ese tipo de agricultura, y solo prospere la de los grandes agricultores con cientos y miles de hectáreas.
Abuelo: Al parecer eso es lo que está pasando, y no se considera que estas familias de pequeños agricultores no tienen otra profesión que esa y sin el recurso fundamental de la tierra no pueden sobrevivir. Además, se está haciendo un daño muy grande al ambiente al utilizar grandes cantidades de herbicidas y talar de forma indiscriminada los bosques para sus cultivos.
Facu: Todo esto es muy preocupante. ¿Qué va a pasar con los alimentos que siempre se produjeron en el campo para nuestro consumo, aquellos que por su adaptación a nuestro clima son los mejores y más sabrosos?, ¿van a desaparecer?, ¿qué va a pasar con los pequeños agricultores y sus familias?, ¿qué va a pasar con el medioambiente?
Abuelo: ¡Uf, son demasiadas preguntas, Facu! Vamos a preparar nuestras verduras y alimentarnos para poder seguir hablando sobre todo esto.
Facu: Vamos, abuelo.
