Abono verde, con óptimo resultado

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Crispín Samaniego (57) es un agricultor que incansablemente trabaja la tierra. El labriego del distrito de Quyquyhó, Dpto. de Paraguarí, obtiene rendimientos de hasta 30 kilos de mandioca por planta gracias a la implementación de la siembra directa, el uso de abonos verdes y estiércol de ganado. En su campo de cuatro hectáreas cultiva además maíz, poroto y ka’a he’ê.

QUYQUYHÓ, Paraguarí (Aldo Lezcano, corresponsal). Crispín Samaniego aplica lo que se denomina tecnología agronómica, que se representa con buen manejo de cultivos, labranza “cero” o siembra directa, rotación de cultivos, utilización de abonos verdes y utilización de estiércol. El uso de estas técnicas lo aprendió en charlas para productores y gracias a la ayuda de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GTZ).

La diferencia con relación a otros agricultores es que Samaniego llevó a la práctica lo aprendido. Ahora observa con satisfacción los resultados en su campo de cuatro hectáreas, ubicado en la compañía Isla Valle, a 12 kilómetros de esta ciudad.

“Al principio, igual que otros productores, no creía mucho en la siembra directa. Yo realizaba el cultivo de mandioca en forma convencional; arando la tierra, removiéndola y sin aplicar estiércol, pero en tierra fértil, logrando un rendimiento no superior a los cinco kilos por planta de mandioca. El año pasado, con el cultivo de abonos verdes, el ‘acamado’, el manejo de la siembra directa y el uso de mandioca de las variedades ‘Canó’ y ‘Tacuara’, alcancé un promedio de producción de entre 17 y 23 kilogramos por planta”, explicó Samaniego.

El labriego comentó que este año expuso en la Expo de Mariano Roque Alonso dos plantas de mandioca con sus raíces de 30 kilos cada una. Indicó que le llena de orgullo haber obtenido tan óptima producción en su campo.

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Según el productor, al ver estos resultados en su campo hizo que se diera cuenta de que todo lo que aprendió en las charlas era verdad, que no eran solo palabras.

Repleto de abonos verdes

Actualmente, gran parte de su chacra está repleta de abono verde de invierno, como avena, lupino y kumanda yvyra’i. El productor especificó que estos cultivos sirven como fijadores de nitrógeno al suelo y de cobertura para mantener la humedad en las siembras.

“Además de recuperar mi suelo, utilizo las semillas de abono verde para sembrarlas en la próxima etapa de cultivo. Además, lo que queda le vendo a la gente que necesita”, destacó Crispín Samaniego.

Con el sistema de siembra directa se ahorra espacio, el rendimiento se quintuplica y ni siquiera se precisa de carpidas. Con el abono verde se ahorra mucho más; primero se alimenta la tierra que luego regala su rendimiento incomparable, expresó Samaniego.

Otros rubros

Además de la mandioca, Crispín Samaniego produce maíz y poroto. Ahora empezó el cultivo de 53.000 plantas de ka’a he’ê en una parcela de 34 metros de ancho por 100 de largo.

El agricultor refirió que con la siembra directa, ni en época de sequía la tierra se endurece, por lo que las raíces de la mandioca se extraen íntegramente con poco esfuerzo. Explicó además que en forma paralela se dedica a la apicultura, aprovechando el polen que las abejas extraen de las flores de las variedades de abono verde.

Trabajar sin ver resultados

Crispín Samaniego explicó que siempre buscó la forma de mejorar su producción, realizando hasta algunos experimentos. Relató que en el año 1998 empezó a trabajar en comités y que en el 2005 su grupo fue beneficiado por un proyecto de la GTZ para la recuperación de suelo.

“Algunos se dejaron al no obtener resultados inmediatos, y ahora aquellos continúan sin progresar. Yo perseveré y el resultado está a la vista; se puede vivir muy bien de la agricultura bien trabajada”, expresó con satisfacción Samaniego.

LAS VENTAJAS

El abono verde es un tipo de cultivo de cobertura agregado primariamente para incorporar nutrientes y materia orgánica al suelo. No se utiliza para el consumo, sino para incorporarlo a la tierra como fertilizante.

Cumple la función de mejorar y proteger el suelo, fijan nitrógeno, incrementan el porcentaje de materia orgánica, mejoran la entrada y retención de agua, así como la aireación de la tierra.