Ancianos sobreviven en la miseria en Ybycuí

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Pedro (87) y Teófila Ruiz Bareiro (81) son hermanos y comparten una precaria vivienda en la compañía Cerro Corá, a unos 7 kilómetros del centro urbano de Ybycuí, en las proximidades del cerro San José. Se desenvuelven en situación de extrema pobreza y sobreviven gracias a la solidaridad de algunos vecinos, ya que son solteros, no tienen hijos ni otros parientes a quienes recurrir. El estado de desnutrición que presentan es preocupante.

Un precario rancho es el testigo mudo del sufrimiento de los hermanos Pedro (87) y Teófila Ruiz (81), en la compañía Cerro Corá, distante 7 Km del centro urbano de Ybycuí, en las cercanías del cerro San José. Solteros, insolventes y sin hijos, presentan desnutrición y tienen la salud frágil.

YBYCUÍ (Aldo Lezcano, corresponsal). La penuria de los ancianos Teófila y Pedro pasa desapercibida dentro de esta comunidad, ubicada a 120 kilómetros de Asunción. Es increíble que esta situación se presenta en esta localidad que disfruta de abundancia de alimentos gracias a la fertilidad de su tierra.

Los hermanos padecen desnutrición y viven a la espera de algún acto de caridad en un pequeño rancho de estaqueo y paja.

Alrededor de las 11:00 Teófila entró en la cocina para preparar algo para comer. Llegaba de un manantial y tenía en la mano un bidón con agua. La fuente de agua de la que se surte está situada a unos 200 metros de la precaria vivienda.

Llegó con signos de cansancio y con los pies descalzos, pero a la vez se mostraba sonriente.

“Fui a traer un poco de agua por si alguien aparezca con algún pedazo de carne o un puñado de poroto”, dijo.
La persona que más les ayuda es Pablina Acosta, a pesar de que su casa está ubicada a casi 1.000 metros del rancho. Teófila contó que cuando su hermano podía trabajar vivían muy bien y que ahora, con medio cuarto de carne ya cocina y comen juntos. Si hay un solo huevo para la noche, igualmente se conforman, expresó.

“Amoî ymíme ha ajapo jukysy, ha ame’ê che hermanomíme (pongo en agua el huevo, preparo un caldito y le doy a mi hermanito)”, expresó Teófila.

Para ella, Pedro siempre es prioridad, pues está enfermo, escucha poco, es flaco, muy anémico y necesita alimentarse. Teófila indicó que en muchas circunstancias pasan el día sin comer, lo que a veces no le permite dormir por la preocupación por qué hacer mañana.

A Pedro le inquieta más el techo de paja que necesita ser reparado.

“En días soleados nos da sombra, pero en los días de lluvia chorrea y no sabemos dónde meternos”, expresó.
También expresó preocupación porque los chanchos de algunos vecinos inutilizaron una plantación de mandioca que tenía cerca de la casa.

Indudablemente, esta situación de extrema pobreza es una muestra de la falta de amparo de la tercera edad tanto del Gobierno nacional, departamental como municipal.