Tramo de la Ruta Graneros del Sur ya fue reparado

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Concluyó la reconstrucción del tramo de la Ruta Graneros del Sur que une la localidad de La Paz con Pirapó, en el departamento de Itapúa. El pavimento fue arrastrado por el raudal del agua represada en el dique San Benito. Solo resta colocar la capa asfáltica que será construida una vez que el terraplén esté bien compactado.

OBLIGADO, Itapúa (José Miguel González, de nuestra redacción regional). Unas 6.000 cargas de piedra, aproximadamente, fueron necesarias para reparar el trayecto cortado en la compañía Pastoreo de esta localidad. El asfalto fue arrasado el domingo 9 de abril pasado, junto a la represa de la Escuela Agrícola San Benito.

El curso del arroyo Poromocó, que fue represado hace unos 40 años, nuevamente formó un gran lago. Lo único que se mantuvo en pie, tras la riada que arrastró la casa donde estaba instalada la turbina, fue la estructura de canalización.

La corriente hídrica “devoró” cerca de 50 metros de la capa asfáltica de la vía pavimentada, ubicada a 110 kilómetros de Encarnación, dejando de esta manera aislados a los pobladores de la región.

Usina en reparación

La usina eléctrica de la Escuela Agrícola San Benito, perteneciente a la Congregación del Verbo Divino, está en proceso de reparación, explicó el vicedirector y administrador de la institución educativa, Juan Krajza.

Todavía resta reconstruir la casa que albergaba la usina, que también fue arrastrada por el raudal, a fin de poner a punto la turbina.

Explicó que la red eléctrica de la escuela agrícola está preparada para recibir energía de la pequeña represa y con ello abaratar los costos para mantener a los 130 alumnos internados de lunes a viernes en el lugar.

“Es un proyecto autosostenible de la escuela; la turbina y generador fueron traídas de Alemania, al igual que el equipo técnico que lo instaló” mencionó.

Aclaró que no tenía esclusa, que el agua sobrante se dirigía por el puente, también construido por la congregación, a unos 300 metros de la represa.

Esta institución educativa, para colmo de males, desde el 2008 soportó un despiadado ataque de supuestos sintierras que con el argumento de la existencia de un excedente fiscal invadieron y destruyeron una gran porción de bosque nativo e implantado.